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MENTE Y CONCIENCIA · Capítulos 1 y 2
Conversaciones con Su Santidad el Dalai Lama sobre la ciencia del cerebro y el Budismo.

Introducción
En la mañana del 5 de octubre de 1989 se cele­bró de forma inesperada un histórico encuen­tro privado entre Su Santidad el XIV Dalai Lama del Tíbet y un reducido grupo de neurólogos y psiquiatras. Un equipo de notables especialistas en sus diferentes campos científicos se había reunido para explorar lo que la introspección de las ciencias occidentales de la mente, por una parte, y el bu­dismo, por otra, podían ofrecerse mutuamente. La Segunda Conferencia sobre Mente y Vida iba a tener lugar en Newport Beach, hogar del matrimonio Clifford Heinz, cuando, en las primeras horas de la ma­ñana, una llamada telefónica desde Oslo anunció que Su Santidad había sido galardonado con el Premio Novel de la Paz.
Teniendo en cuenta la atención pública que había despertado en Occidente, en los últimos años, la si­tuación del Tíbet, resultaba fácil olvidarse de la im­portancia que revestía en ese momento la concesión del Premio Nobel de la Paz al Dalai Lama. Después de décadas de olvido internacional, el premio constituía un cambio importante en la causa tibetana, al reconocer la prolongada lucha del pueblo tibetano contra la opresión comunista, al igual que el compromiso con­traído por el Dalai Lama para conseguir una resolución no violenta del prolongado conflicto.
Poco después de la primera llamada telefónica se produjo otra de la televisión. A las siete de la mañana, Su Santidad había decidido mantener la confe­rencia establecida, y dos horas más tarde todo el grupo estuvo de acuerdo en ello. En esos momentos, Su Santidad entró en la sala de estar, que había sido preparada para celebrar la conferencia, y tomó asiento en el círculo, mientras toda la casa se llenaba de una atmósfera especial de alegría y excitación. Robert Livingston, el coordinador científico, dijo unas breves palabras de felicitación. Su Santidad contestó que el Premio no debería considerarse como un reco­nocimiento personal a sus cualidades, pero que cons­tituía un reconocimiento importante a la vía de la paz y de la no violencia que él había mantenido.
Incluso sus más allegados, los que conocían bien la característica humildad del Dalai Lama, y que se sentían profundamente excitados, se quedaron sor­prendidos ese día por la indiferencia mostrada por el galardonado. Los que tuvieron la oportunidad de entrevistarle en esa fecha por primera vez, se quedaron sumamente impresionados por su ecuanimidad al re­cibir el más importante de los galardones mundiales. La decisión del Dalai Lama de continuar, aquel día, con la conferencia establecida, evidencia la im­portancia que tenían para él esos diálogos. La pri­mera Conferencia sobre Mente y Vida había tenido lugar dos años antes, en octubre de 1987'. [Publicada como Gentle Bridges: Conversations with the Dalai Lama on the Sciences oj the Mind, ed. Jeremy Hayward, Ph.D., y Fran­cisco Varela, Ph.D. (Boston y Londres, Shambala Publications, 1992)]

Las reuniones habían sido iniciadas conjuntamente por Adam Engle, industrial y abogado estadounidense, y el doctor Francisco Várela, neurólogo del Centro Na­cional de Investigación Científica, de París, como res­puesta al prolongado interés que Su Santidad sentía por las ciencias, y a una creciente necesidad por lo que podría representar un diálogo profundo entre el budismo y la ciencia occidental. Las conferencias se celebrarían cada dos años, por lo general en la distante pero idílica residencia del Dalai Lama en Dharamsala, India, con una duración de cinco días. En la primera conferencia se había rea­lizado una revisión general de las ciencias mentales, explicando los métodos científicos, la percepción, cognición psicológica, inteligencia artificial, desarro­llo neurobiológico y evolución. En los años siguientes, las conferencias tercera y cuarta 2 continuarían trabajando sobre las ciencias mentales, centrándose primero sobre los efectos de las emociones sobre la salud y, posteriormente, sobre el sueño, la ensoña­ción y la muerte. [2 La tercera conferencia de 1991 se publicó con el título de Healing Emotions: Conversations with the Dalai Lama on Mindfulness, Emotions and Health, ed. Daniel Goleman, Ph. D. (Boston y Londres, Shambala Publications, 1997); la cuarta conferencia de 1993 llevaba por título Sleeping, Dreaming, and Dying: An Exploration of Consciousness with the Dalai Lama, editada y comentada por Francisco J. Varela, Ph. D. (Boston, Wisdom Publications, 1997)]

La quinta conferencia, en 1995, in­cluyó nuevos campos, al estudiar la compasión, el al­truismo y la ética. Más recientemente, en 1997, los diálogos tomaron un nuevo aspecto, dirigiéndose hacia la nueva física, la cosmología y la mecánica cuántica. La segunda conferencia, que es la que tiene lugar en estas páginas, fue un tanto excepcional con res­pecto a las demás, en el sentido de que tuvo una duración de tan solo dos días, y se celebró en Occi­dente, en Newport Beach, California. El doctor Robert Livingston, profesor emérito de Neurología de la Universidad de California, en San Diego, que ya había sido invitado a participar en la primera confe­rencia de Mente y Vida, dos años antes, aceptó la responsabilidad de ser el coordinador científico de esta conferencia. Los colegas que habían escogido para esta ocasión eran científicos muy renombrados en sus respectivos campos, y constituían, como personas y como investigadores, un grupo excepcional.

Patricia Smith Churchland, Ph. D., profesora de Filosofía en la Universidad de California, en San Diego, se encargaría de la parte del diálogo referente a los orígenes históricos y filosóficos de las ciencias mentales en Occidente. Antonio R. Damasio, M.D., profesor de Neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Iowa, revisaría los descubrimientos en la relación existente entre la anatomía del cerebro y las funciones mentales. Larry S. Squire, Ph. D., pro­fesor de Psiquiatría en la Universidad de California, en San Diego, haría una introducción sobre la ciencia de la memoria. J. Alian Hobson, M.D., profesor de Psiquiatría en la Facultad Médica de Harvard, presen­taría una visión general de los conocimientos exis­tentes sobre el sueño y los estados de ensoñación. Y Lewis L. Judd, M.D., por entonces director del Instituto Nacional de Salud Mental, perfilaría las corrientes actuales sobre la enfermedad mental y la psicofarmacología. Se encargaron de la traducción Thubten Jinpa y B. Alan Wallace.

El diseño de las Conferencias sobre Mente y Vida consiste en las exposiciones formales de cada uno de los científicos y filósofos, que se alternan en una dis­cusión abierta sobre el tema. En el contexto de este diálogo, los científicos se comprometen a presentar un consenso en sus respectivos campos científicos, sin que se entienda este foro como un medio para ai­rear un cuerpo de material científico controvertido, o un instrumento de debates posteriores, dentro ya del ambiente académico. Las exposiciones se vieron frecuentemente interrumpidas por las intervenciones del Dalai Lama, que deseaba hacer preguntas o dar una inmediata res­puesta a un determinado tema. Las discusiones o diá­logos tienen como punto de partida la exposición pre­cedente, pero también pueden referirse a otras conversaciones mantenidas anteriormente. Las si­guientes páginas contienen aquellos diálogos parciales de diferentes sesiones que admiten una cierta agrupa­ción, constituyendo temas que se desarrollaron de forma gradual en el transcurso de la reunión.

Su Santidad atendía con sumo interés las exposi­ciones de cada uno de los conferenciantes, siguiéndo­las en inglés, en su mayor parte, si bien en algunas ocasiones se dirigió al traductor para que le aclarase algún término. Al contestar, recurría por lo general el servicio del traductor, cuando se trataba de temas re­ferentes a la filosofía budista o a conceptos científicos. Pero con frecuencia se expresaba en inglés a la hora de exponer ideas menos técnicas —para manifestar sus sentimientos, hacer una broma o relatar sus propias experiencias—, lo que producía unos mo­mentos de entrañable calor humano. En la preparación de los textos del presente libro, la labor de los traductores Thubten Jinpa y Alan Wallace ha sido de una gran transparencia, si bien, en raras ocasiones, manifestaron sus propias inquietudes sobre las exposiciones que estaban teniendo lugar. Así pues, aunque Su Santidad se exprese por medio del traductor, deben considerarse sus palabras como totalmente propias.