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Las raíces filosóficas de la ciencia
Quisiera comenzar por los antiguos griegos que establecieron muchos conceptos e ideas que han sido asumidas por la ciencia occidental. Existen muchas cuestiones científicas en la filosofía occidental origi­nadas en la tradición griega. Aristóteles y Platón se sentían profundamente desconcertados sobre la naturaleza del tiempo y del espacio y sobre la naturaleza de la sustancia. Querían saber de qué estaba hecha la materia, cómo se había unido. La naturaleza del cam­bio de las cosas, y por qué cambian, constituyeron otros interrogantes. Se dieron cuenta de que ciertas cosas cambian sistemáticamente, mientras que otras lo hacen, aparentemente, al azar. Querían conocer la naturaleza del movimiento.

Además, naturalmente, querían conocer los orígenes de la vida, de dónde viene. Se hacían también algunas preguntas sobre los seres humanos. Querían saber cómo es posible que los humanos puedan establecer el conocimiento del mundo exterior según ciertas representaciones internas. Cómo es posible que con una simple cabeza, con unos ojos y unos oídos se pueda saber lo que está pasando afuera, en un inmenso y complicado mundo; saber que las cosas existen en el mundo independientemente de uno, y cómo sabemos que algunas veces las cosas que vemos son diferentes de como son en realidad. Esos son misterios básicos.

Utilizaban el ejemplo de la percepción que tenemos cuando metemos un bastón en el agua: el bastón parece que está doblado. Así es como lo vemos; sin embargo, otra parte de nuestro cerebro sabe que, de hecho, se mantiene recto. Se sentían intrigados por el hecho de que usted sepa distinguir entre cómo las cosas parecen ser y cómo son en realidad. También sentían una gran curiosidad por el hecho de que podamos pensar sobre cosas que no están presentes. De modo que yo puedo pensar en mis hijos, aunque ellos no se encuentren aquí.

Dalai Lama: Es una función de la mente conceptual crear imaginaciones que corresponden a determinado suceso externo.
Patricia Churchland: Pero la pregunta es cómo la mente/cerebro lo realiza. Los griegos se dieron cuenta de que la experiencia perceptiva tiene cierta clase de unidad. Advirtieron que vemos formas y colores como parte de un objeto, como pueda ser un árbol. Hay también unidad entre las distintas sensaciones. Uno puede ver y oír, y darse cuenta de que ambas sensaciones proceden del mismo objeto. Se puede ver la lira que está siendo tocada, oír su sonido y saber que todo ello forma parte de la misma cosa.
También hay unidad en el tiempo. De este modo sé que hoy soy la misma persona que fui ayer y el día anterior. Puedo mirar este cuarto, estudiar diferentes zonas de su espacio en momentos distintos y, sin embargo, saber que para mí sigue siendo el mismo cuarto. No es que haya un pedazo aquí, otro allí y otro todavía más allá a medida que se van moviendo mis ojos. Es percibido por mí como algo que permanece unido, como un todo único.

Sobre la percepción, la representación y la conceptualización
Dalai lama: Cuando usted habla de representar, ¿se está refiriendo solamente a impresiones conceptuales, o a impresiones sensoriales tales como las per­cepciones auditivas o visuales; o se refiere usted a ambas?
Patricia Churchland: Quiero decir que cubre ambas. Las representaciones pueden ser perceptivas o conceptuales. Usted puede tener una representación sensitiva al tocar algo, de la misma manera que sucede con la vista, el oído y otras modalidades de los sentidos. También incluiría las representaciones memorísticas que tienen lugar al pensar sobre cosas. Consideramos todos esos procesos cerebrales como representaciones.
Cuando usted piensa sobre lo que va a decir a continuación, y lo perfila y lo trabaja en su cabeza, está estableciendo una representación lingüística. Pero el punto crucial es que todo ello se produce en el cerebro.
Dalai Lama: Esta función de la representación ¿es común a todos los animales evolucionados, al menos a los más inteligentes, o es única de los seres humanos?
Patricia Churchland: En realidad nadie lo sabe. Pero sospecho que se encuentra en los mamíferos, en los pájaros y, probablemente, en los reptiles y los peces.
Dalai Lama: ¿Cree usted que esto es tanto para las percepciones sensoriales como para las facultades conceptuales?
Patricia Churchland: Sí. Pero para animales muy simples, y también para nosotros, existen comportamientos muy sencillos, como pueden ser los reflejos. Si toco un animal, ello proporciona una señal energética al sistema nervioso, y eso es todo lo que se necesita para generar una respuesta estereotipada, sin que sea necesaria la mediación de ninguna otra cosa más para que se produzca ese reflejo, relativamente simple. También puede decir usted, en un caso más sencillo, que existe una pequeña o nula representación.
Dalai Lama: ¿No existe ni siquiera una representación sensorial en esa situación de reflejo?
Patricia Churchland: No tengo una respuesta decisiva para eso. Probablemente no sea útil pensar que en tal caso se tenga una representación sensorial. Puede producirse en ausencia de la conciencia.
Allan Hobson: No es seguro que los animales tengan representaciones conceptuales. Resulta difícil imaginar cómo puede surgir un concepto sin que exista lenguaje. Creo que los científicos albergan serias dudas al respecto.
Robert Livingston: Ciertamente los animales poseen memoria; y tienen un agudo sentido del espacio y del tiempo. También poseen un sentido de la lealtad.
Allan Hobson: ¿Pero esos son conceptos?
Patricia Churchland: Resulta difícil decirlo en animales. Por supuesto hay anécdotas referentes a los chimpancés en las que estos animales parece que buscan cosas que esperan encontrar en un cierto sitio en el que nunca lo han encontrado anteriormente. Eso indicaría que tiene una representación.
Dalai Lama: Tienen memoria. ¿No se halla esta incluida en las facultades conceptuales? ¿No es la memoria necesariamente un proceso conceptual?
Patricia Churchland: Pueden existir diferentes tipos de memoria. Unos son conceptuales y otros, quizá por el hábito, no lo son. Pero déjeme decirle que la noción de representación no es precisa.
Antonio Damasio: Quizá fuese útil pensar que la representación tiene muchos posibles niveles. Hay representaciones que corresponden a cosas muy objeti­vas en el mundo exterior, tales como mi representación de Pat o de esta mesa. Hay otras representaciones que no se relacionan con el mundo objetivo, tal como lo percibimos, pero que todavía siguen siendo repre­sentaciones en el sentido de que existen en el cerebro en forma de modelos de actividad.
Así pues, si usted tiene un reflejo, en efecto hay una representación de algún tipo, que corresponde a la secuencia de actividades que llevan a cabo las neu­ronas y sus sinapsis a fin de que el reflejo mantenga ese modelo, y responda a él de forma repetida y característica. En realidad no se trata de una representación, en el sentido de que no es una imagen o un cuadro.
Pero creo que podemos considerarla una representación. Y sobre el tema de la conceptualización en animales, diría que si bien el lenguaje añade «cualidad» a los conceptos, hay ciertos animales como, por ejemplo, el chimpancé, que tienen conceptos.