EL CAMINO HACIA
ELEUSIS
Albert Hofmann
Parte I: "Una
Pregunta Inquietante"
En Julio de 1975 me encontraba visitando a mi amigo Gordon Wasson en
su residencia de Danbury, cuando repentinamente él me planteó
la pregunta siguiente: ¿Creía yo que el hombre primitivo,
en la antigua Grecia, podría haber descubierto algún método
para aislar un enteógeno a partir del cornezuelo que pudiese
haberle proporcionado una experiencia comparable a la que da la LSD
o la psilocibina? Le respondí que bien podría haber sido
así y prometí enviarle, después de que lo hubiere
pensado mejor, un comentario sobre nuestros conocimientos presentes
acerca del tema; los cuales, según yo sospechaba entonces, apoyarían
mi posición tentativa. Han pasado dos años, y ahora he
aquí mi respuesta.
Cornezuelo es el nombre castellano de un producto fúngico, el
esclerocio de un hongo que los micólogos conocen como Claviceps
purpurea (Fr.) Tul. Es un parásito del centeno y de otros cereales
como la cebada v el trigo, así como de algunos pastos silvestres.
Otras especies del género Claviceps, como C. paspali Stev. y
Hall, C. iiigricans Tul. y C. glabra Langdon, entre otras, parasitai-i
muchas clases y variedades de pasto. El cornezuelo mismo carece de una
composición química uniforme: se presenta en razas "químicas"
o "biológicas" que difieren entre sí sobre todo
por la composición de los alcaloides que contienen. (Los químicos
definen los alcaloides como sustancias alcalinas que contienen nitrógeno
y que representan los principios activos, desde un punto de vista farmacológico,
de numerosas plantas.) Así, en Suiza existen tres variedades
de cornezuelo de] centeno:
1) En la planicie
suiza una que contiene sobre todo el alcaloide ergotamina;
2) En el Valais una con alcaloides del grupo de la ergotoxina, y
3) En los Grisones una que no contiene alcaloides. Además, en
otras clases de cornezuelo -del trigo, de la cebada, del mijo, de la
cizaña, etcétera- existen grandes variaciones en cuanto
a los alcaloides que contienen, a veces según la localización
geográfica.
Con mucho, el más importante de todos los tipos de cornezuelo
es eI del centeno, un cuerpo pardo-violáceo que aparece en las
espigas y provoca la hipertrofia del grano. En inglés al cornezuelo
del centeno se le llama horned rye, spiked rye, spurred rye, y más
comúnmente ergot of rye, que es una traducción del término
francés ergot de seigle (en la nomenclatura científica,
Secale cornutum). La palabra ergot aparece definida en el Petit Larousse
como "petit ongle pointu derriére le'pied du coq" ("pequeña
uña puntiaguda en la parte posterior de la pata del gallo")
mas la procedencia del término francés ergot es incierta.
Otras designaciones francesas son blé cornu, seigle ergoté,
seigle ivre. Parece ser que en alemán hay más variantes
que en otras lenguas: Mutterkorn, Rockeiimutter, Afterkorn, Todtenkorn,
Tollkorn y muchas más. En el folklore germano existía
la creencia de que cuando el cereal ondulaba con el viento la madre
de los granos (un demonio) pasaba por el campo; sus hijos eran los lobos
del centeno (el cornezuelo). De acuerdo con nuestro argumento observamos
que dos de los nombres mencionados, seigle ivre ("centeno embriagado")
y Tollkoriz ("grano enloquecido") dejan ver un conocimiento
de los efectos enteogénicos del cornezuelo. Esta conciencia popular
de las secuelas del cornezuelo sobre la mente muestra un conocimiento
íntimo de sus propiedades, al menos entre los herbolarios, profundamente
arraigado en las tradiciones europeas.El cornezuelo de centeno tiene
un pasado histórico. Otrora un veneno temible, ha llegado a convertirse
en una rica fuente de valiosos productos farmacéuticos.
Durante la Edad Media hubo en Europa extrañas epidemias en que
millares de personas perdieron la vida, provocadas por el pan elaborado
con centeno contaminado por el cornezuelo. Dichas epidemias se presentaban
en dos formas: el ergotismus convulsivus, caracterizado por síntomas
epileptiformes y convulsiones nerviosas, y el ergotismus gangraenosus,
en el que un rasgo dominante eran las manifestaciones gangrenosas que
causaban la momificación de las extremidades. El ergotismo se
conocía también como ignis sacer ("fuego sagrado")
o como "fuego de San Antonio", porque San Antonio era el patrono
de una orden religiosa fundada para prestar atención a las víctimas
de dicha enfermedad. La causa de tales epidemias -pan contaminado con
el cornezuelo- se descubrió apenas en el siglo XVII, y a partir
de entonces los brotes de envenenamiento por el cornezuelo del centeno
han sido sólo esporádicos.
El cornezuelo fue mencionado como un remedio por primera vez en 1582,
por el médico alemán Adam Lonitzer, quien informó
que las comadronas lo utilizaban para inducir los alumbramientos. La
primera comunicación científica sobre las aplicaciones
del cornezuelo como un agente uterotónico fue presentada en 1808
por el médico estadunidense John Stearns: "Account of the
pulvis parturiens". Pero ya en 1824 el doctor David Hosack, también
estadunidense, reconoció los peligros de utilizar el cornezuelo
para apresurar los partos, y recomendó que la droga fuese empleada
solamente para inhibir la hemorragia post partum. De esa fecha en adelante
el cornezuelo ha sido usado en obstetrícia, sobre todo con dicho
propósito.' (El tal doctor Hosack fue un hombre eminente. Era
el médico de muchos de los neoyorquinos distinguidos de la época,
y acompañó a Alexander Hamilton a Weehawken, en ocasión
de su trágico duelo con Aaron Burr. Esto llegó a mi conocimiento
al través de la admirable biografía de Hosack que escribió
Christine Robbins.)
El último y el más importante capítulo en la historia
del cornezuelo lo examina como una rica fuente de alcaloides con aplicaciones
farmacológicas. Más de treinta alcaloides han sido aisla
dos del cornezuelo y es improbable que puedan ser descubiertos muchos
más. Cientos de modificaciones químicas de dichos alcaloides
naturales han sido' preparadas e investigadas desde el punto de vista
fármaco lógico. Hoy en día todos esos alcaloides
también pueden ser obtenidos mediante síntesis total.
Los alcaloides con aplicaciones medicinales más importantes proceden
del cornezuelo del centeno. El primero que tuvo un uso terapéutico
amplio fue la ergotamina, que A. Stoll aisló en 1918. La ergotamina
es el ingrediente esencial de preparados farmacéuticos como el
Cafergot y el Bellergal, medicamentos que se utilizan contra la migraña
y los trastornos nerviosos. Dos preparados modernos especialmente útiles
son la Hydergina, desarrollada por A. Stoll y A. Hofmann en los laboratorios
Sandoz, de Basilea, que contiene alcaloides de ergotoxina hidrogenados
y se emplea en el tratamiento de algunas alteraciones geriátricas,
y el Dihydergot, que contiene dihidroergotamina como ingrediente activo
y se utiliza en la terapéutica de trastornos circulatorios.
Las investigaciones sobre el alcaloide ergonovina, que es el principio
uterotónico específico del cornezuelo, soluble en agua,
son de especial importancia para los asuntos que estamos tratando. En
1932 H. W. Dudlev y C. Moir descubrieron, en Inglaterra, que los extractos
del cornezuelo hidrosolubles, que no contenían ninguno de los
alcaloides insolubles en agua del tipo ergotamina-ergotoxina, inducían
una intensa actividad uterotónica.