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A PROPÓSITO DE LA MODIFICACIÓN DE ESTADOS DE CONCIENCIA:
EL EJEMPLO DEL VUDÚ EN HAITÍ

Claude Planson

Claude PLANSON es, más que director de teatro y comediante francés, "teatrólogo". Fue el primer secretario general del famoso Teatro Nacional de París (TNP) de Jean Vilar. Luego de ser director del Teatro de las Naciones, Presidente de la Compañía "Los Danzantes, Cantantes y Comediantes de París", director del" Centro de Altos Estudios Teatrales (CHET), fue fundador, con Louis Pauweis, de la asociación para el encuentro de las culturas (ARC). Para tratar de encontrar una respuesta a algunas interrogantes sobre el teatro (¿Cómo se vincula a lo sagrado? ¿En qué es una terapia? ¿Qué dan a entender los griegos cuando hablan de la visita de los dioses en el escenario? ... ) Se interesó en las prácticas rituales de vudú haitiano. Esta incursión lo llevó hasta su propia iniciación y su matrimonio con una sacerdotisa vudú. En un libro muy bien acogido y reeditado (Le Vaudou, 1987, MA Ed. París, 188p.) describe desde "adentro" la religión popular haitiana muchas veces mal comprendida para inscribirla dentro de una corriente espiritual universal y demostrar así que no se trata de un simple residuo arcaico.

A medida que abandona sus tradiciones judeo-cristianas parece que el mundo occidental se esfuerza en forma desesperada por redescubrir (mediante la música electro-acústica, los efectos luminosos, las danzas seudo-extáticas) un estado que era familiar para los Antiguos que lo llamaban "Entusiasmo" y que Freud presintió evocando el estado oceánico. Separada de lo Sagrado, esta búsqueda mecánica de una modificación de los estados de conciencia no podía desembocar más que en un fracaso y en la irrupción de las drogas duras. Sin embargo, los cultos de posesión, permitiendo a la vez la liberación de nuestras angustias y la posibilidad de entrar en contacto con el mundo de los dioses, nunca dejaron de expresarse en todo el mundo. Pero la palabra "posesión" (derivada del vocabulario de la Inquisición) sigue atemorizando, viendo los cristianos en ella una manifestación del Maligno y los agnósticos un desorden de tipo psiquiátrico.
El ejemplo de Haití es significativo en este tópico. Allí como en toda el área latinoamericana, dos civilizaciones se superponen: la de los indígenas y la de los descendientes de colonos; esta segunda considera a la primera como arcaica y asimilada a un estado más o menos salvaje (a pesar de no dudar en acudir a ella si fuera necesario). Por circunstancias de la vida, durante varios años, tuve la oportunidad de vivir en contacto permanente con grupos feligreses pertenecientes a templos del vudú haitiano y hasta conseguí (luego de muchos palabreos) la autorización para recibir la iniciación Kanso, o sea volverme miembro pleno de un culto que asusta todavía a los imbéciles.

Terminología del vudú

  • El hounfor (templo vudú) no solamente es un lugar donde se desarrollan las ceremonias sino también un hospital donde pueden morar los pacientes, un restaurante comunitario, una escuela, un taller una sala de baile. Así se dirige a todos los niveles del hombre y satisface, en la medida de lo posible, a todas las necesidades.
  • Los hounssis kanzo (iniciados del templo) vienen cada día para ayudar al houngan (sacerdote) o a la mambo (sacerdotisa), quienes sustituyen a los verdaderos padres y asumen la dirección de los que han sido iniciado por ellos.
  • Todos los hounssis, por supuesto, son "posibles", pero sería un error creer que son los únicos en esta situación. Es muy frecuente ver a simples espectadores "cabalgados" por los loas (espíritus). En el transcurso de experiencias llevadas a cabo en París, hasta hemos visto que occidentales podían conocer la posesión con tal que se les ofrezca los estímulos indispensables.

Acerca de los iniciados haitianos
Interrogados por nosotros una quincena de "hounsi kanzo" han contestado lo siguiente:

  • Promedio de edad de la iniciación: 15 años, pero algunos haitianos han sido iniciados mucho antes (desde los siete años, a veces menos) o, al contrario, más tarde.
  • Catolicismo: De los quince hounssi, diez han sido bautizados y tres han hecho la primera comunión. Uno sólo es de origen protestante.
  • Llamado: Siete se han sentido "llamados" por los espíritus, cuatro han venido para encontrar una terapéutica, tres "intencionalmente".
  • Boda mística: Sólo cuatro hounssi son "casados" con una loa, pero siete más sueñan con conocer esta experiencia.
  • Tabúes alimenticios: Catorce de entre ellos conocen tabúes alimenticios, en particular un pescado de agua dulce considerado por los iniciados como "su hermana'.
  • Vida privada: Ninguna de las chicas jóvenes interrogadas está casada, pero diez de ellas están "comprometidas", es decir que viven más o menos con un hombre. Sólo dos (de 14 y 16 años) son vírgenes. Dos de ellas dicen ser bisexuales (con preferencias homosexuales).
  • Presencia al hounfor: Casi todos los días, las excepciones son escasas.

Es imposible en un artículo corto dar a conocer la riqueza de la cultura Vudú. Me conformaré con señalar algunos hechos que pueden tal vez hacer reflexionar: Según mi conocimiento, los practicantes del vudú no utilizan ninguna una droga. Sin embargo no es imposible que las sectas rojas, hermandades secretas ubicadas al margen o, mejor dicho, más allá del vudú y que afirman tener el poder de transformarse en animales y volar en los aires, utilicen ciertas plantas, como la caoba, pero me es difícil afirmarlo con certeza. Por otra parte, la iniciación vudú supone una alimentación especial que no puedo detallar aquí.

Las plantas, en todo caso, se utilizan a menudo para curar a enfermos sea en infusión, sea mis frecuentemente en baños de hojas actuando por vía transcutánea. Los resultados son muchas veces espectaculares y, luego de haber desdeñado a los doctores-hojas, los médicos de formación occidental empiezan a tomar en serio los tratamientos tradicionales.