¿Supo por
primera vez de estos cultos por Robert Graves?
Si, me envió ese recorte del diario de Ciba y luego de Richard
Evans Schultes que escribió dos artículos de los que tuve
noticia en 1952. Los había escrito en 1939 y 40 -muchos años
antes- pero entonces todo era engullido por la guerra. Se fue a la Amazonia.
¿Cuando fueron usted y la señora Wasson a Méjico?
En 1953 tomamos parte en una velada, como se ha llegado a conocer en
inglés. Una "vigilia nocturna" es lo que quiere decir,
o una "vigilia de noche". Los hongos se toman solo de noche.
Uno no habla de ellas en una plaza pública o en compañía
de gente. Hablas de ello solo cuando estas en casa cara a cara con tu
anfitriona o alguna otra persona. Esa es la manera en que hablas de
los hongos. Ese era el reproche de María Sabina. Había
tanta gente que se hicieron conocidos. La gente no se comportaba. Bebían
alcohol. ¡Piensa en ello! ¡Bebiendo alcohol y tomando hongos
al mismo tiempo! ¡Muy chocante! Y no es que me oponga al alcohol.
Lo que fue una magnífica contribución a la antropología
y la historia de las religiones, un enorme logro de la señora
Wasson y usted, se convirtió luego en la fuente de una gran tristeza.
Si, bueno, ya lo habíamos anticipado. Dijimos que deseábamos
darle la presentación que se merecía, lo más digna
posible, y así lo hicimos. Escribí un artículo
en la revista Life (Wasson 1957) que fue restringido.
Aunque María Sabina pudiese pensar que la velada con el hongo
se hubiese arruinado por la intrusión de gente blanca, otra manera
de verlo es que el hongo fue rescatado de la oscuridad. Mucha gente
tiene ahora la oportunidad de aprender de esto.
Si, por supuesto, inevitablemente habría desaparecido. El rito
completo hubiera desaparecido, y podría haber desaparecido desapercibido.
Esta era una manera en que podíamos preservarlo para la posteridad.
En esta época comenzó su asociación con el Dr.
Albert Hofmann, al que contacto para identificar los compuestos psicoactivos
de estos hongos.
Si, así es. Fue Roger Heim, director del Museo Nacional de Historia
Natural. El había trabajado ya con Albert Hofmann. Cuando Heim
no tuvo éxito analizando los hongos en París, los envió
a Albert Hofmann. Hofmann esperaba hace tiempo poder tener estos hongos.
Se preguntaba como podía contactarme para hacer el trabajo químico.
Al final resulto ser un trabajo mucho más sencillo de lo que
esperaba porque los compuestos del hongo están relacionados con
los compuestos del ergot.