En 1986, la prestigiosa
arqueóloga norteña Rosa Palacios denunció un petroglifo
de ocho metros de largo, dos cincuenta de ancho y tres de altura, que
contenía trazos escalonados, círculos concéntricos,
rostros antropomorfos, en un sitio denominado "Tres Mangos",
a cinco minutos del citado distrito.
Rosa Palacios afirma que estas señales evidencian pertenecer
a una cultura inspiraba en la Huachuma (Sanpedro, en las Mishas, drogas
sagradas y peligrosas que ponen esa frontera para desdoblarse de humano-animal
a animal-aniill al. De esto se desprende el famoso mito del León
Gente, según el cual algunos curanderos maleros que violaban
las leyes de los sentires, es decir, de ser buenitos, nomás,
buenitos, tomaban esta yerba, la Misha León, cuando estaban ya
viejos, y ciñéndose a ciertas reglas se convertían
en un tierno león. Y así una serie de historias y mitos
escuchamos desde muy niños. Pero con la verificación de
las piedras se confirmó la existencia de los famosos hombres
cóndores que volaban con sus yerbas. Las descripciones de las
piedras -es decir, el primer hallazgo hecho por Rosa Palacios- coinciden
con las afirmaciones de los curanderos: "Esto quiere decir que
todos somos nosotros" nos dicen a viva voz los Guayacundos, porque
los símbolos en las piedras son las voces que les hablan, y esas
piedras cicatrizadas les parecen un sueño ordenado, y claro que
están también en las visiones de la Huachuma, de las Mishas,
del maique y la muña, drogas sagradas que los hacen reencontrarse
con sus antiguas sabidurías, de sus mayores y anteriores.
De igual parecido se han encontrado otras piedras en un sitio llamado
"Los Labanes", de las que nos dio una explicación el
Maestro Segundo Pasiguán: "Es un croquis, señales
que han dejado nuestros sumos sacerdotes Guayacundos para poder orientarnos
hacia las sagradas lagunas de las Huaringas, y esos círculos
concéntricos dicen no solamente que todos somos nosotros sino
que siempre hay que volver a nuestro natural, a lo que somos y a dónde
venimos. Eso es lo que dicen esos círculos tatuados invocando
que todos somos hermanos humanos, por ejemplo: el primer círculo
dice que es él -el más pequeñito-, el segundo es
todo el barrio, el tercero todo el pueblo, el cuarto toda la provincia
y el departamento, el quinto todo el Perú, el sexto todo el continente,
y el sétimo todo el mundo, es decir, todos somos nosotros, somos
una sola humanidad, todos estamos metidos en este círculo mayor
que está en la piedra.
Otras piedras con diferentes símbolos han sido encontradas en
estos últimos días, en el sitio llamado "Las tierras
de Salvador", todavía no registradas, como la de "Los
Labanes". También se encuentra aquí, en el distrito
de El Faique, la tumba de un sumo sacerdote Guayacundo, una inmensa
piedra misteriosa llamada CHIIIN - RIIIM, pues al ser golpeada, por
ejemplo con un puñetazo en la superficie, responde con ese sonido-"'¡Chiiin
- Riiim!". Se dice que la piedra sólo es una cáscara
y que en su interior contiene los restos o algún tesoro de un
gran maestro Guayacundo, sabiendo que nuestros ancestros acostumbraban
petrificarse por siempre en las piedras, eternizarse, para que sus energías
supervivan por siempre ahí y no deambulen fácilmente por
el espacio, porque ellos sólo en la piedra fermentan su experiencia
y se cierran en su retorno inconcluso, memoria impenetrable para abrir
y proyectar su luz. Por eso son amadas como huacas prohibidas.
POR LA HUACHUMA Y EL BUEN TABACO HABLA EL CURANDERO
Se ha dispuesto que todos entremos en comunión, sólo
consintiendo que no acaten los resuellos para que nuestra
presencia sea revisada desde el fondo, y se cumpla la gran ley que
descascara las emociones.- lo exterior no interesa porque l
as facciones se maquillan, todo depende de lo interior porque
ahí está el renacimiento.
De pronto nos damos cuenta que la noche ha avanzado,
una oscuridad cerrada recae en la complicidad, lo que se llama
'Mesa' está tendida en el suelo: las artes, los perfumes y las
flores,
las conchas llamadas 'Toros' para levantar al decaído,
y la Huachuma en la olla lista para beberla.
Un ejército de luciérnagas se aproxima y el maestro
con la vara de membrillo azota en el aire cualquier intromisión.
Voy decayendo con un cansancio acelerado (después de tomar la
yerba con sorbos atragantados)
-trago amargo porque así es la vida en esencia - me dice mientras
demuestro continuos
escalofríos, y agrega haciendo salud por la vida y mi camino:
la felicidad depende cómo asimiles lo agridulce,
porque cada vino agrio o tropezón será la medida
exacta de tus proyecciones.
Y con esto desterré lo que sentí lejos de los míos,
cuando fui atacado por ausencias y maltratos,
sintiéndome un Don nadie e indefenso al verme solo.