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Las horas están que hierven en la hoguera
de. estos años que nos han significado tanto abandono
(a lo nuestro), al alivio de los cuerpos en los montes.
Sagradas lagunas de nuestros antepasados
que con las yerbas supieron integrar y armonizar,
también bajo el lema:
que tu alimento sea tu propia medicina;
paciencia, denme, aguas vivas, límpidas y puras
ahora que mis emociones se escabullen
por misteriosos laberintos de mi existencia.
Siento este galope y los aires que te soplan los costados
como lo han revelado en mis noches refiriéndose a mí:
despierta si estás dormido que dormido no estás,
así me han dicho y yo devuelvo esa advertencia.

Tanto tiempo anunciaron mi advenimiento
y prefirieron enmudecer (rascarse la memoria),
para ver si me encontraban engreído,
será que hoy no voy a robarles el cariño.

Como todo buen patriota prefiero el alimento de mi tierra,
y no es que esconda mis facciones ni mucho menos mi lenguaje,
y estas noches son los ríos que van surcando las épocas
donde poblaciones enteras prefieren guardar sus defectos
creyendo que son ofensivos y difícil de sacarlos a relucir.