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VALORACION DE LAS VIVENCIAS
La dimensión transpersonal obliga a tratar este amplio tema de las modificaciones de estados de conciencia no solamente dentro de un marco científico convencional sino también mediante un acercamiento novedoso a través de las vías de una lógica no lineal, metafórico, simbólica y los instrumentos no aristotélicos de la analogía.
Vale decir que la reflexión poética y la estética deben encontrar aquí un espacio; que filósofos y epistemólogos tienen la palabra; que los "hombres de fe", como decía Gandhi, pueden aportar una valiosa contribución.
El reto consiste en salir de un academicismo estéril y aséptico para proponer una reflexión estimulante, audaz, susceptible de alcanzar tanto los corazones como los cerebros. Una revista "seria" sobre estos temas es muchas veces "seriamente aburrida".
Es también la razón por la cual los toxicómanos pueden encontrar aquí un lugar para decir ¿qué cosa les animó durante sus períodos de toxicodependencia, qué perspectivas les da una mirada a distancia, qué caminos recorrieron?
El abuso de los conceptos colectivistas en ciencias humanas hizo perder de vista al individuo mismo: la toxicomanía es ante todo una aventura interior o una peripecia de ésta, un "viaje" en el seno de un universo íntimo y desconocido a la vez. En otras palabras, no se puede pretender reducir esos fenómenos a simples procesos farmacológicos o a problemas de sociedad. No hay experiencia sin un individuo que experimente. En esos discursos periféricos, el centro queda ignorado, censurado: el ser que sufre, siente, vive.
Deseamos así privilegiar las experiencias de terreno, los testimonios concretos, las respuestas pragmáticas, más que los esquemas teóricos y las clasificaciones o análisis conceptuales.

ESPECIFICIDADES REGIONALES
La región Latinoamericana es no sólo productora de droga sino también gran consumidora. El delineamiento político entre países productores y países consumidores no toma en consideración el hecho que los países productores se han vuelto en gran medida consumidores.
Ya se prevé el día muy cercano en que la cocaína será sintetizada en laboratorio sin necesidad del cultivo de coca. Quedará entonces una población local dependiente de la pasta básica de cocaína, fenómeno susceptible de provocar un consumo residual problemático.
Además los elementos psíquicos, sociales, emocionales, hasta religiosos o místicos que intervienen para "producir" un toxicómano quedan íntimamente vinculados al contexto sociocultural. Se podría así decir que América Latina tiene "sus" toxicómanos. Se requiere entonces elaborar soluciones que tomen en cuenta esos factores y los incluyan en la formulación de alternativas terapéuticas. Ya hemos observado que los modelos actualmente en boga son de inspiración norteamericana o europea.
América Latina se funda en culturas ancestrales que demuestran una sabiduría y un manejo terapéutico idóneo de psicótropos naturales. El dinamismo de esta tradición es tal que ofrece respuestas para enfrentar problemas tan contemporáneos como las toxicomanías.
No se puede tratar sobre el marco regional de consumo de sustancias psicotrópicas sin tomar en consideración el hecho que miles de terapeutas empíricos conocen, utilizan y controlan el uso de una gran variedad de sustancias vegetales y animales para modificar voluntariamente el estado de conciencia de sí mismos, de sus pacientes o de sus correligionarios.
Esos conocimientos empíricos constituyen una reserva muy valiosa de datos susceptibles de contribuir a la formulación de alternativas terapéuticas adecuadas y a un mejor enfoque de funciones psíquicas todavía mal conocidas como son, por ejemplo, la memoria o la intuición.
Así, en el contexto regional, frente a la drogadicción es deseable poner en evidencia alternativas terapéuticas que respondan a los siguientes criterios:

A. Uso de recursos locales: humanos y materiales
De hecho existe todo un cuerpo de terapeutas tradicionales, numéricamente dominante a pesar de su disminución paulatina y al cual acude la mayoría de la población. La flora andina y amazónica representan una de las mayores reservas florísticas del mundo. Las culturas autóctonas disponen sobre esta base, de prácticas empíricas complejas, elaboradas, eficaces y coherentes.

B. Costo reducido
Las medicinas tradicionales han demostrado ser mucho más baratas que la pesada logística moderna que ni siquiera los países industrializados pueden sustentar correctamente. Los servicios de salud se racionan en dichos países. La reducción de costos se vuelve una exigencia básica de las economías tanto del norte como del sur.

C. Adaptación cultural
Las técnicas convencionales son generalmente importadas de los países occidentales industrializados (terapias anglosajonas, sectas protestantes ... ), prevención a la moda norteamericana (publicidad bulliciosa, campañas moralizadoras, "golpes" mediáticos, cuadros estadísticos interminables...).
No se puede tratar la cuestión de las toxicomanías sin referirse a los "valores", personales o colectivos, a las creencias mayoritarias del grupo social, a las corrientes culturales dominantes y marginales, a las influencias de la moda, a la situación psicológica de la colectividad y de los individuos vinculada a los factores económicos y políticos.
Resulta de todo ello una inadecuación entre objetivos y métodos.
En el contexto regional, las sociedades locales tienen "sus" producciones de droga, "sus" plantas psicotrópicas específicas, "sus" medicinas ancestrales. La eficacia de las terapias y estrategias se revela factible a condición que haya aceptación cultural.
Ello justifica ampliamente un intento de reflexión independiente, más cercano a la realidad local y así más pragmático en sus alcances.