Antes de tomar el
ayahuasca mezclado con el piripiri y el tabaco, mi padre finado me hizo
tragar 5 flemas (que sacó de su cuerpo) para preparar mi estómago.
Cuando tomé la purga, la madre del ayahuasca me entregó
un cigarro encendido de donde salía un olor perfumado que me
hizo ver muchas cosas. Luego me llevó hasta el cielo, pasaron
varias capas de nubes. Ahí me dio un vestido para mudarme de
manera que las enfermedades no penetren en mi cuerpo. La madre del ayahuasca
asusta la primera vez, pero después es como tu hijo; puedes hablar
con ella soplándole tabaco. Cada vez que la necesitas, está
contigo, te cuida. Después tomé la purga con el toé,
su mezcla.
El toé me hizo conocer el mundo de la gente-sin-ano (bajo la
tierra) y el medio-mundo donde también vive gente, más
allá del mundo de los buitres. La purga me hizo conocer toda
clase de gente (de espíritus). Un día mi padre finado
me hizo la prueba y me dijo que sanara a mi abuelo enfermo. Le he chupado
en la garganta y le he sacado dos flemas. Pero todavía no se
transformaban. Me dediqué con más y más frecuencia
a las curaciones hasta que yo vi esas flemas transformarse primero en
virotes y luego en gente. Desde entonces podía saber quién
había mandado la enfermedad, podía conocer la fuente de
la enfermedad. He probado más luego muchos otros vegetales como
el naranjillo y el venado-caspi que me hicieron conocer más.
Así me he graduado de nëmara" (versión resumida
del texto presentado en Chaumeil, 1983:33-43).
Juan Pacaya (curandero de origen Cocama, lago de Caballo-cocha, 1984)
"Mi abuelo
Bartolomé Pacaya ha sido Omaguino (de Omaguas), igual que mi
abuela Margarita Iruyara. Vinieron a Caballo-cocha hace años,
en el tiempo que costaba el jebe. Mi padre se llamaba Gavino Pacaya
Marín, aquí ha crecido pero ha nacido en Omaguas. Mi madre
Narcisa Wayunga era de Balsapuerto, Cocama era. Yo he nacido aquí,
en Caballococha y tengo 70 años. Mi mujer era también
Cocama, Artuwari Macuyama, y nació en la boca del río
Nanay. Primero yo era pescador, de joven. Luego trabajé la shiringa
un año, después la madera dos años. Ahora me dedico
a los cultivos. Tengo aquí 3 hermanos, Bartolo, Miguel y Rafael
(él también sabe curar). Yo he aprendido en el río
Nanay, en el tiempo de conflicto con Colombia en 1932. Así que
he sido militar también pero nosotros no hemos peleado. La toma
de Leticia ha sido cosa de puros civiles.
En el Nanay de mis paisanos, los Cocama. Yo he aprendido de joven antes
que yo tenía mi mujer. Yo aprendí poco a poco, tengo una
memoria bien suavita; lo que canta uno, un paisano,. yo le aseguro todito,
tengo buena cabeza. Así aprendí con ayahuasca en el mismo
Nanay durante los años que estuve allí. Tenía dos
compadres que hacían curanderismo Cocama. Yo tengo mi cachimbo
también, yo también saco chonta. Yo he querido aprender
para ser curandero, para eso he nacido. Cuando vinimos a Iquitos se
enfermó uno de mis hijos, quería morir. Le pregunté
a mi mujer finada: "¿dónde vamos a hallar médico
aquí? a ver, yo voy a probar". Le he probado y se sanó.
Yo he sanado, hermano, no uno, he sanado cientos de muchachos! Grandes
también, de todas partes. Yo utilizo medicina Cocama, la soga
ésta, el ayahuasca con su mezcla. Yo utilizo también un
"santito" de este tamañito, se llama Encanto; es como
una persona chiquita, parece un callampito (hongo). Es medicina también
y se Ge pega donde duele.
Cuando tomo la purga (ayahuasca y su mezcla), veo toda clase de cosa,
gente, animales, hamacas ... Hasta ahora he tomado muchas veces la purga,
hasta para sanarme yo mismo. Hace un año he querido morir, adentro
me dolía. Me fui al hospital de Caballo-cocha a ver al médico:
"yo estoy enfermo, doctor, le digo, tengo un dolor adentro, no
por encima, sino por adentro!". "A ver, saca la camisa, me
dice". Me ha tocado, me ha golpeado por aquí, por acá:
"Señor Pacaya, me dijo, no estás enfermo!" De
cólera me fui y tomé el ayahuasca, dos veces tomé.
Me ha purgado, me hizo vomitar. El segundo día desapareció
el dolor y me sané por completo! En mi mareación vi dos
tremendas sombras, de dos metros de altura con pantalones blanquitos.
Me miraban cuando vomitaba. ¡Adiós hinchazón de
barriga! Nunca más hasta hoy día. Desde entonces nunca
me voy al hospital. Todo se sana con purga, todo es purga".
Rafael Pacaya (curandero, hermano de Juan Pacaya, 1984)