PHARMACOFILIA
E IDIOSINCRASIA
Jonathan Ott
Ponencia de Jonathan Ott en las III Jornadas sobre enteógenos
celebradas en Barcelona el 21-23 de marzo de 1998, impartida directamente
en castellano.
Buenos días, o buenas tardes, bienvenidos. Como siempre me siento
muy a gusto aquí en Cataluña y siempre da gusto regresar
para hablar con vosotros. Como muy amablemente les contó el Dr.
Fericgla voy a hablar de este nuevo libro que se llama "Pharmacofilia
o los Paraísos Naturales". Y yo voy con neologismos de nuevo,
y con farmacofilia pretendo reemplazar la palabra "abuso de droga"
o "toxicomanía" y varias designaciones para esto. Yo
pienso que sencillamente es farmacofilia, del amor a los fármacos,
y como vamos a ver, a mi parecer no es una cosa patológica sino
sumamente natural y ordinaria, por no decir normal, en el ser humano
y en muchos otros animales. Les voy a explicar brevemente mi teoría
de farmacofilia, que es un tipo de teoría novedosa de la ebriedad
psíquica y la habituación hacia los fármacos. Yo
uso la palabra habituación en vez de adicción, puesto
que la palabra adicción ahora lleva una carga política
muy importante y es sumamente peyorativa, y como yo, enfatizo, no considero
esto como nada extraordinario en los animales ni en el ser humano, entonces
se tiene que cuidar mucho la terminología que manejamos al respecto.
También, como mencionó el Dr. Fericgla, estamos en el
proceso de formar una nueva editorial aquí en España.
Aun no tenemos nombre fijo pero vamos a empezar lanzando "Pharmacofilia
o los Paraísos Naturales" en castellano. Luego va a salir
el nuevo libro de Antonio Escohotado, y esperamos empezar ya en el mercado
español a finales de este año.
PARAISOS ARTIFICIALES Y NATURALES
Bueno, primero quiero decir algunas palabras sobre los paraísos
artificiales y los naturales. El subtítulo de mi libro no es
casual, puesto que como todos han de saber en el año 1860 el
famoso poeta y ensayista francés Charles Baudelaire publicó
Paraísos Artificiales, hablando específicamente de la
ebriedad opiácea y también cannábica, hachís
y opio. Láudano y preparados por vía oral de hachís
que solían tomar en Francia a mediados del siglo pasado. Baudelaire
caracterizó esto como paraísos artificiales, constituyéndose
esta concepción como punto de partida y como fuente de información
para la subsiguiente filosofía y jurisprudencia occidental en
materia de ebriedad.
Parece que leyendo bien el texto de Baudelaire uno se da cuenta de que
él no argumenta que la ebriedad consiste en un paraíso
artificial. Dice repetidamente, subraya, destaca la naturaleza de la
ebriedad. Pero dicen que escogió este título porque le
pareció bonito, lo había visto en el letrero de una tienda
que vendía flores de vidrio, flores artificiales. Y le pareció
muy bien el título, y es un buen título, pero desafortunadamente
su ensayo va por el otro lado, y va divulgando cada vez más evidencias
de la naturaleza, de la calidad natural de la ebriedad y no su artificialidad.
Desde luego este libro ha sido traducido más de una vez al castellano,
también al inglés y varios idiomas, y sigue siendo el
libro más conocido de la obra de Baudelaire.
Entonces, ¿qué entendemos con esto de la ebriedad artificial
y natural? o sea, ¿son paraísos artificiales o naturales?
Bueno, les podría citar algunos extractos de Baudelaire pero
mejor leerlo en el original. Tanto en el caso de los opiáceos
como en el cannabis, acaba diciendo que esto únicamente revela
lo que hay dentro de uno mismo, o sea, es una cosa natural. En una ocasión
lo califica como un espejo distorsionador, pero solamente un espejo,
que únicamente revela lo que ya existe. Yo empecé a ver
esto desde el punto de vista de la ciencia moderna y les puedo citar
dos líneas argumentativas que indican que los paraísos
de la ebriedad son sumamente naturales.
Primero la (sofarmacognosia), bueno, ¿qué es esto?, es
el uso de fármacos por animales no humanos, y cada vez tenemos
más datos sobre este interesante tema. Y yo, teniendo más
o menos la orientación etnofarmacognósica o etnobotánica
hacia estas sustancias, les puedo decir que es bastante común
en el mundo tradicional ver que el ser humano descubrió el efecto
de tal o tal fármaco por la observación de otros animales
ingiriendo plantas. Y como ejemplo les puedo citar el uso de la hoja
de coca. En los Andes se atribuye a las llamas comer hojas de arbustos
que les estimulan. Hay ejemplos menos remotos en la historia. El café
en Arabia, que se atribuye a cabras y pastores. Estos pastores listos,
al observar que las cabras se animaban al tomar frutos del café
en un caso y hojas de cad en otro, pues obviamente, hicieron ensayos
ellos mismos. Con los enteógenos también cabe mencionar
que en Siberia es bien conocido que los renos aman la Amanita muscaria,
les apasiona, de hecho, esta planta, u hongo, y también hay caribús,
que son animales silvestres, que también lo toman. Otro ejemplo
que les puedo citar es sigoga en Africa. Jabalíes, babuinos y
otros animales en el entorno natural ingieren la raíz de este
arbusto.
Entonces, esto es muy común y tenemos cada vez más datos
en el mundo moderno. Solamente les puedo citar un libro que glosa sobre
estos temas que es de Brian Seagull, es un estudio del uso por parte
de animales no humanos de diferentes embriagantes tanto en cautiverio
como en estado natural. Entonces, de esto yo concluyo que la embriaguez
es una parte de nuestro entorno natural. Yo considero que como animales
no somos muy diferentes de otros animales.
El otro argumento que voy a mencionar es la neuroquímica de la
embriaguez de los dos ejemplos que trata Baudelaire, es decir cannabis
y opiáceos, como supuestos ejemplos de paraísos artificiales.
En 1976, mediados de los 70, en un plazo de tres o cuatro años,
se divulgó rápidamente el hecho de que los cerebros de
mamíferos y del ser humano tenían receptores fijos y específicos
para opiáceos, a los cuales se podía enlazar la morfina
del opio, y que poco después se identificó como una serie.
Ahora se conocen seis compuestos que son endopiáceos u opiáceos
endógenos que nuestro cerebro produce y que se puede decir que
son las sustancias naturales que se ligan a este receptor del cerebro
que se llama receptor opiáceo de varias subclases.
La morfina es la molécula embriagante principal, y también
analgésica, del opio, el papa del somnífero, y se enlaza
a lo que se llama el receptor opiáceo miu, con la palabra griega
miu. Luego, algo que no es muy conocido fuera de los círculos
esotéricos, se descubrió que la morfina misma es producto
animal, existe en nuestros cerebros como producto natural. Al principio
se pensó que quizás fue secuestrado de fuentes vegetales
y almacenado en el cerebro porque ahora sabemos que ocurre en pequeñas
cantidades de otras plantas aparte del papa del somnífero o amapola
adormidera. Pero ahora se ha demostrado contundentemente que tenemos
los mismos sistemas de enzimas para la biosíntesis de morfina,
también codeína y otros derivados bioquímicamente
relacionados que tiene la amapola. Y procede de biosíntesis de
los animales por el mismo camino que la amapola. Entonces la morfina
misma es un endopiáceo, es una sustancia natural en nuestros
cerebros que se enlaza a estos receptores opiáceos en el cerebro.