Dos ejemplos:
chamanismo guajiro y chamanismo huichol
Los Guajiros son pobladores de una península semi-desértica
del extremo norte de Suramérica, en Venezuela y Colombia. Para
ellos, los fenómenos naturales como la lluvia, la repartición
de las presas de caza y de las plantas, y también las enfermedades
y demás desgracias que acechan a los hombres, son supuestamente
regidos por seres llamados pülasü (Perrin, 1976 y 1992). Existen
también en la sociedad guajira individuos considerados capaces
de comunicarse con ellos para conseguir la curación de enfermedades,
la caída de la lluvia o la vuelta de los animales para la caza:
se trata de los shamanes. Para comunicarse con ellos, para volverse
ellos mismos pülasü, los shamanes guajiros deben ingerir una
sustancia también considerada como pülasü, es decir
una droga. En este caso particular, es el jugo de tabaco mascado, consumido
en altas dosis (Nicotiana tabacum o N. rústica; alcaloide: nicotina).
Primero, en el futuro shamán se acumulan, en un lento proceso,
"síntomas" significativos -sueños terapéuticos,
fobias alimentarlas, enfermedades repetidas...-, considerados como otras
señales de una comunicación privilegiada con el mundo-otro,
y por consiguiente de una vocación shamánica (Perrin,
1987). Pero esta comunicación no está bajo control. Surge
luego un desmayo, la "casi muerte" como dicen los guajiros.
Es un "revertimiento", con la condición que esté
confirmado mediante "la prueba por el tabaco". Las reacciones
que provoca deciden "objetivamente" el acceso al chamanismo.
Si el aprendiz aguanta la alta dosis de jugo de tabaco que la shamana
llamada en emergencia le obliga a tragar, si este líquido le
hace renacer muy rápidamente de su desmayo significativo, se
volverá un shamán; si vomita, se le declara incapaz. Una
reacción positiva al tabaco significa el acceso a una nueva "especie".
La persona se "abrió", dicen, al mundo-otro; sus 4
malas enfermedades se convirtieron en sus espíritus auxiliares".
Mas luego, en cada curación, es tomando el jugo de tabaco que
se abrirá a voluntad, que se comunicará con sus auxiliares.
Una shamana me decía así en 1979:
"La shamana se abre por todo su cuerpo a causa del yüi, del
jugo de tabaco (... )"
Entonces, su voz sale de su vientre, canta, sus espíritus llegan
y le habían... Porque el tabaco es pülasü, tiene poderes
(...) Cuando la shamana termina el jugo de tabaco, cuando abre de nuevo
los ojos, su canto se vuelve tímido, inseguro y se detiene..."
Y en cada curación, es con su soplo cargado de jugo de tabaco
que el shamán tratará los males, haciendo volver las almas
o expulsando del cuerpo los elementos patógenos. El tabaco constituye
entonces para los Guajiros a la vez un vehículo y una señal:
permite alcanzar el mundo-otro y es el emblema del chamanismo.
La droga de los Huicholes que viven en la Sierra Alta al Noroeste de
Guadalajara, en México, es el famoso cactus peyote, el jikuri
(Lophophora Williamsii), cuyo alcaloide más activo es la mescalina
(Benzi 1972; Furst, 1972). El Huichol que se siente con vocación
shamánica deberá consumirlo hasta tener sueños
o visiones apropiados que sólo esta planta suscitaría.
Una vez que es sharnan, utiliza luego el peyote como un producto "sagrado"
(ma'ibe) que le revela diagnósticos, le ayuda a liberar las almas
prisioneras, a curar las lesiones, etc. Puede también intentar,
mediante absorción masiva, alcanzar un nivel shamánico
superior, es decir una mejor capacidad para vivir la mitología,
para, encontrarse con más seres del mundo-otro. Los huicholes
acuden también a otra droga, el Kieri (Solandra brevicalix o
Datura metiloides, de la familia de las solanáceas), con efectos
al parecer tremendos y que, asociados a la vez a la brujería
shamánica y a la inspiración creadora, "hace sistema"
con el peyote: kieri yjikuri tienen, en sus funciones, sus usos y sus
mitos, posiciones opuestas, complementarias o incompatibles.
Las sociedades justifican el poder de estas plantas vinculándolas
a su concepto del mundo, a su simbólica y a su mitología.
Les otorgan así un significado de la más alta importancia.