Si se satura con
gas carbónico una solución acuosa de psilocibina con el
fin de eliminar el oxígeno del aire y se calienta en tubo precintado
a 150c durante una hora, la molécula se divide, por escisión
hidrolítica, en una molécula de hidroxi-4-dimetiltriptamina
y una molécula de ácido fosfórico. Ya en 1955,
A. Hofmann había demostrado junto con Stoll, Troxter y Peyer,
que los isómeros del hidroxí-indol se reconocían
por las características muy particulares de su espectro ultravioleta.
De esa manera pudo llegarse a la conclusión, por la marcha de
la curva de absorción de la psilocina, que se trata de un derivado
indólico en posición 4, y que ha podido demostrarse la
estructura exacta de ese cuerpo, identificable con la de la psilocibina
defosforilada gracias a un ejemplar auténtico de hidroxi-4-dimetiltriptamina,
obtenido además por síntesis. En cuanto al ácido
fosfórico, se le precipita e identifica bajo la forma de sal
amoníaco-magnesiana.
Mediante el tratamiento de la psilocibina en solución metílica,
por el diazometano, Hofmann y sus colaboradores han obtenido un compuesto
neutro en el que han entrado dos grupos metílicos; se identifica
con el éster metílico de la sal cuaternaria de la psilocibina.
En la realización de la síntesis de la psilocibina, Hofmann
ha visto facilitada su labor como ya hemos dicho antes- por el hecho
de haber estado asociado previamente para la preparación por
síntesis del benziloxi-4-indol: así es como obtendrá,
por el método al cloruro de oxátilo, el hidroxi-4-dimetiltriptamina,
que se presenta idéntico al producto de hidrólisis de
la psilocibina defosforilada. Mediante la esterificación del
hidróxilo fenólico de este cuerpo. Por medio del cloruro
de dibenzilfosforil y la escisión reductora de los grupos benzénicos,
se vuelve a la propia psilocibina. Espectros infrarrojos, puntos de
fusión, formas cristalinas, solubilidades, reacciones de coloración,
todos se identifican perfectamente en los dos cuerpos, natural y sintético.
De esa manera, los trabajos de Hofmann y de sus colaboradores han logrado
demostrar la existencia de la primera sustancia indólica fosforilada
que haya sido encontrada en la naturaleza y del primer derivado natural
de la triptamina, en el que el sistema indólico sea sustituido
en posición 4 por una agrupación hidroxila. El eminente
químico de Basilea añadía: "Por su estructura,
la psilocibina está estrechamente emparentada con los derivados
naturales de la hidroxitriptamina, la bufotenina (hidroxy-5-dimetiltriptamina),
la bufotenidina (base cuaternaria de la bufotenina). Además está
emparentado con los alcaloides indólicos de acción piscótropa
tales como la tebernantina, la harmina y la reserpina".
Además Hofmann se encontraba bien situado para seguir insistiendo
sobre el parentesco entre la psilocibina y la dietilamida del ácido
lisérgico -o LSD 25- ya que, entre los derivados indólicos
naturales, los únicos que ofrecen un sistema indólico
sustituido en posición 4, son la psilocibina, el LSD 25 y los
alcaloides del cornezuelo de centeno.
Y, por último, A. Hofmann y F. Troxler dejan pronto establecido
de manera irrefutable que la psilocina es idéntica a la psilocibina
defosforilada. Añaden que, de acuerdo con sus primeros resultados,
las reacciones psíquicas y somáticas, como resultado de
aplicaciones perorales de psilocina en el hombre, son muy semejantes
a las producidas por la psilocibina. De estos hechos resulta que el
recto del ácido fosfórico, unido a la molécula
de la psilocibina, no es necesario para poner en marcha los efectos
psicofarmacológicos. Contrariamente a lo que pudimos haber creído
a raíz de los primeros análisis, el átomo de fósforo
no desempeña papel alguno en el mecanismo alucinógeno
o psicodisléptico a los que se ligan las propiedades de los agáricos
alucinógenos mejicanos.
La presencia de la psilocibina y de la psilocina resultó finalmente
confirmada por el estudio cromatográfico aplicado sistemáticamente
a diversas especies de psilocibas y del estrofairas alucinógenas.
Después de una primera nota que demostraba un porcentaje de psilocibina
de 0,3 % y de psilocina de 1,01 %, en la psilociba mejicana, y de 0,4
% del primer cuerpo y 0,03 % del segundo en la especie mutante siempreviva,
los porcentajes se ajustaron mediante nuevos análisis en las
especies de psilocibas mejicana, caerulescens variedades Mazatecorum,
Zapotecorum, Aztecorum, siempreviva, Wassonii y en la Strofaria cubensis
que, entretanto (1957), habíamos descubierto en Thailandia y
Camboya y cultivado, a partir de estas nuevas familias, en el Museo
de París.(37)
El aspecto fisiológico: experimentos preliminares
Ni que decir tiene que, en primer lugar, se presentan los usos múltiples
que les han dado las poblaciones indias de Méjico y cuyo eco,
transmitido por los viajeros españoles tanto en la época
de la Conquista como posteriormente, han sido transcritos más
arriba. Seguidamente hubo tres siglos de silencio absoluto sobre este
capítulo y sus objetos, pero los ritos continuaban sucediéndose
en la noche, detrás de las puertas cerradas en viviendas aisladas,
en el corazón de las regiones montañosas del Méjico
meridional.
A los Wasson, y luego a nosotros mismos, correspondió comprobar
las asombrosas propiedades de los teonanacatl por una parte, con los
propios indios durante sus ceremonias, y por la otra, a la luz del día,
en Nueva York y París.(13) Al realizarse el cultivo semiindustrial
en el Museo, aplicándose luego ampliamente en Basilea, se intentaron
nuevos experimentos, tomando como base los hongos, por parte de Albert
Hofmann, Arthur Brack, flans Cobel, en Suiza; por Roger Cailleux,(13)
P. Nicolas-Charles, en París. Al ser extraídos los primeros
cristales de psilocibina, A. Hofmann y A. Brack comprobaron los efectos,
que resultaron ser idénticos a los de los propios hongos. Fue
entonces cuando se inició en París el estudio sistemático
psicofisiológico y clínico de la psilocibina por el profesor
Jean Delay y sus colaboradores Pierre Piohot, Thérese Lemperiere,
P. Nicolas-Charles, Anne-Marie Quéten(38,39) y seguidamente en
Suiza, Alemania, Gran Bretaña y los Estados Unidos sobre experimentadores
voluntarios y normales, así como sobre enfermos mentales. Añadamos
por último que Henri Michaux se consagró a principios
de 1959 a algunas experiencias.(40, 41) El conjunto de estos datos ha
dejado establecido que la absorción, bien de los hongos sagrados
de Méjico y de las especies con ellos emparentadas conteniendo
las dos sustancias aisladas, o una de ellas, o de los dos cuerpos obtenidos
por síntesis, producidos en condiciones óptimas, de acuerdo
con cantidades ni demasiado flojas ni excesivamente fuertes, del orden
de 8 a 15 milígramos de psilocibina, de unos 2 a 6 gramos de
hongos secos o de 13 a 40 gramos de hongos frescos, según las
especies y las reacciones de quienes los experimentan, determina numerosas
manifestaciones somáticas y psíquicas, de las cuales algunas
se mantienen constantes en todos los individuos sometidos a dichas acciones,
mientras que otras varían según el capital genético
de aquéllos.
Posteriormente, el descubrimiento de los hongos sagrados de Méjico
y el de los cuerpos responsables contenidos en ellos, han dado lugar
a numerosos estudios experimentales de orden clínico, algunos
orientados hacia el aspecto psiquiátrico, en tanto que periodistas
a la búsqueda de artículos sensacionalistas, reporteros
de la radio, divulgadores rara vez bien informados, viajeros aficionados
a la publicidad, daban a conocer al público, con frecuencia de
manera muy discutible, los hechos y las investigaciones ligados a la
historia de las publicaciones iniciales.
Por el contrario, obras o folletos, bien de literatos especializados
en el uso de las drogas, bien de psiquiatras conocidos o de especialistas
en enfermedades mentales, contribuían a ampliar de manera adecuada
el camino iniciado. El escritor Henri Michaux, en unos textos cuya manera
y estilo acaso resulten inquietantes para ciertos espíritus ortodoxos,
transmitía datos en extremo valiosos;(41) los doctores Cavanna
y Servadio publicaban un profundo estudio sobre sus experiencias(40)
varios colaboradores del profesor Jean Delay consagraban su tesis de
Medicina a estas cuestiones.(43, 44) Por nuestra parte, nos limitaremos
a resumir aquí las conclusiones esenciales a las que se ha llegado
a través de esos diversos estudios.