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No ha habido influencia sólo de Ayahuasca, sino también de otras plantas depurativas, dietas, ayunos, baños de plantas, purgas y exacerbación de sueños.

La primera visión (que se repitió varias veces hasta que me di cuenta que era un icaro) fue ver una pequeña mujer-planta verde que, saliendo de la botella que contenía la pócima, me guiaba en el camino del autodescubrimiento cantando y bailando. La melodía que cantaba era la forma de invocar la presencia de la "madre" de la planta: "Madre Ayahuasca". Esta "madre" de las plantas, como lo refieren los curanderos, es equivalente al alma o espíritu del ser humano.

He demorado mucho en atreverme a cantar estos icaros: no los reconocía como míos y tampoco sentía que los pudiera usar. He experimentado una fuerte lucha entre la negación de mi racionalidad y la aceptación de mi yo profundo. A mayor rechazo, mayor imposición de los icaros mediante repetición de sueños, malestar físico y tensión. Hasta que al final, he aceptado estos icaros que las plantas y la vida me regalan.
Luego de varias sesiones con sensación de visualización y activación de centros energéticos, manifestada a nivel físico como hormigueo o calor en diferentes puntos, se repetía una y otra vez la visión de figuras geométricas de diferente color en cada punto y que a su vez correspondía a una forma natural, a un simbolismo y a un sonido vocal, Pero las vocales no eran cinco como en nuestro alfabeto sino siete con la intrusión de las letras "S" y "M". Entendí que a cada centro correspondía un icaro-llave que me sería dado.

Durante dos años he recibido seis icaros, en espacios de tiempo diferentes, sin premeditar el contenido ni el orden, siempre en forma imprevista, involuntario, a través de visiones, de sueños y de semi-sueños favorecidos por las dietas y el trabajo ritual con plantas-maestras.
El segundo icaro corresponde al chakra (centro energético en la tradición hindú) de la base, en relación con la sexualidad. Es la letra "S" y es una pequeña serpiente roja, de fuego, que inicia su ascenso (¿despertar de la Kundalini ? reptando lentamente hacia el abdomen y región sacra, en forma tridimensional como si el cuerpo fuera transparente. Tiene que ver con la energía vital y el poder curativo del cuerpo, la fuerza ascendente de la tierra que va hacia arriba, hacia el sol. Mientras escucho el icaro de la "S" cantado por la pequeña mujer-planta con voz sibilina, suave, arrastrando las SSS como enfatizando el reptar de la serpiente, veo a los otros asistentes a la sesión de ayahuasca con un fulgor rojizo en la base y aunque la voz sale de mi interior no la reconozco como mía.

En orden ascendente, el segundo chakra, infraumbilical, corresponde a la letra "M" a la que visualizo sólida, muy apoyada la en la tierra, concreta, material. Siento que el sonido debe salir del vientre, cuna del instinto, del miedo, de la vida y de la muerte.
El sonido de estas dos letras o chakras activarían los dos primeros centros en relación con los impulsos más primarios. Hacia arriba, la columna luminosa que era anaranjada en el segundo chakra se vuelve verdosa y es un árbol que se abre con generosidad en el tórax. Soy consciente entonces de mi respiración con una agradable plenitud. Es la letra "A", apertura bucal que nos proyecta y nos permite tomar aire, ampliarnos, distender el árbol respiratorio, abrir la conciencia, los recuerdos y el alma.

La energía circulante entre estos dos puntos (infra y supra umbilical) forma un arco luminoso que girando en un plano horizontal forma un sol-girasol amarillo que corresponde al plexo solar. Se activa entonces este centro con sus mecanismos de protección y capacidad de acceder a un conocimiento profundo de uno mismo, con la tristeza y la alegría, con la emoción, la curación y la comunicación sin palabras de contenidos profundos, tan profundos como el sonido de la letra "U".

Superando este punto, llegamos entonces a la letra "O", línea sin principio ni fin, representación del ciclo eterno, fundamental, el Ouroboros, punto del corazón. Es allí donde reside el máximo poder curativo que es el Amor, representado como un sol de color violeta, y donde mora la intuición. Es la letra "O" un círculo portador de todo el simbolismo relativo a esta figura.
La letra "E" corresponde al chakra frontal. Nos daría la oportunidad de "Escuchar", no sólo de captar con claridad el sonido sino de "Entender" el mensaje que nuestro cuerpo o la naturaleza nos da y de aprovecharlo en su máxima amplitud.
Finalmente llegamos al chakra superior relacionado con la letra "I" de Infinito, de Inmensidad, de interior., de Iluminación... El icaro correspondiente nos ayudaría a estar en condiciones de "ver" el interior de las formas, con más intensidad y luz y sobre todo a discernir, a ver la importancia e integrar la imagen al todo, con una visión universal. Ver en otra dimensión, con otros ojos, con más trascendencia y vivir plenamente cada instante.

Aún no termino de recibir todos los icaros, no sé si recibiré la serie completa ni cuándo ni qué habrá luego. Tampoco sé qué mecanismos subconscientes pueden haber favorecido esto ni si es cierto que funciona. Me cuesta salir del esquema racional y debo admitir que hay una serie de incógnitas interesantes que no tienen explicación. Existe un conocimiento de la vida escondido muy profundamente dentro de cada uno de nosotros, alejado de nuestra conciencia por el exceso de estímulos externos y el mal uso de nuestro cuerpo. Si nos ponemos en condiciones propicias, este conocimiento puede surgir en forma inesperada, alumbrando un camino que hasta entonces no veíamos.