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ENCUENTROS CON LAS
ENSEÑANZAS DE GURDJIEFF Paris, Enero
de 2006 Espero continuar en el futuro añadiendo entradas a este documento, a modo de diario, por lo que lo que aquí escriba no pretende ser en absoluto categórico, ni mucho menos, sino más bien un registro de impresiones que muy bien podrían cambiar en el futuro. Lo primero ha sido intentar recordar de donde y cuando me llegó la primera referencia de Gurdjieff. El principio
del principio Beauys había sido piloto de stukas en la segunda guerra mundial. Su avión fue derribado en Crimea donde fue rescatado por una tribu tártara. Tenía casi todos los huesos del cuerpo rotos pero logró sobrevivir al ser untado con grasa y luego enrollado en fieltro. Más tarde el uso de la grasa y el fieltro sería una constante en su obra escultórica y en sus instalaciones. El accidente fue un morir y un revivir, como todo rito iniciático. Todo esto hizo que Beauys fuese entonces una de mis fijaciones más duraderas. Compré un ejemplar del libro editado con motivo de la exposición monumental que se había celebrado en el Museo Reina Sofía. Lo mejor del libro era la entrevista a Beauys. Siempre he pensado que los artistas deben hablar, si es posible, de su obra. En ese texto aparecía la primera referencia, que yo recuerde, a G.I. Gurdjieff. ¿Cómo seguimos esa referencia en España? no recuerdo si conseguí más información acerca de Gurdjieff ese mismo año y cabe recordar que entonces no era tan fácil encontrar referencias a un tema tan 'oscuro' como ahora, que con apenas un clic del ratón tenemos acceso a un ingente volumen de información. Lo que si recuerdo es que llegado un punto no volví a tocar el tema Gurdjieff y pensé para mi: 'Si es relevante se me volverá a aparecer'. Éramos muy dados a esos juegos de las 'señales', como hubiese dicho aquel amigo con voz impostada: '¡La casualidad no existe!'. O como aquella cita de André Breton: 'El azar, sí, pero el azar objetivo'. Unos meses después por razones que ahora no vienen a cuento me encontraba en el Instituto de Lenguas Extranjeras de Pekín cuando sobre la mesa de escritorio de un compañero vi por primera vez un ejemplar de uno de los libros de Gurdjieff. Bueno, ahí estaba la señal, ya se había presentado, e incluso había viajado hasta China para acabar sobre el escritorio de una habitación a apenas 10 metros de la mía. El caso es que le manifesté a mi compañero mi interés por Gurdjieff y un mes después su padre envió por correo desde Australia un ejemplar de 'Meetings with Remarkable Men'. En castellano ha sido titulado como 'Encuentros con Hombres Notables'. Así llegó hasta mí este libro en el que Gurdjieff relata su infancia y sus años de viajes por el centro de Asia, Egipto, Tibet, etc. en búsqueda de unas enseñanzas secretas sobre el sentido de la vida, etc. Primeras impresiones Según el relato que de estos personajes extraordinarios hace Gurdjieff estos tenían un rasgo común que era el no desperdiciar un segundo de su tiempo y que no solo hacían todo bien sino que hacían muchas cosas bien al mismo tiempo. Hombres de muchos talentos y muchos recursos. Así mientras cruzaban no se que desierto montados sobre unas ovejas a las que alimentaban con un extraño forraje inventado por ellos mismos, aún eran capaces de ir estudiando por el camino!!!!!! Desde luego había partes del relato tan poco plausibles que se prestaban a la broma. El mismo Gurdjieff en el capitulo titulado 'La Cuestión Material' hace alusión a su facilidad a la hora de proveerse de dinero sin mayores dificultades. El libro tenia mucho de fantasía según me parecía ya entonces, pero esto de la cuestión material, se me antojaba un ejercicio de exhibicionismo sin gran valor pedagógico. Con todo el libro me dejó una sensación agridulce. Si bien muchas de las aseveraciones de Gurdjieff sonaban poco plausibles y otras no quedaba más remedio que tomarlas con ciertas sorna, seguía produciendo un extraña fascinación. Tampoco se podía descalificar como ficción pura, algo había en él más allá de la fantasía del relato. |
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