INTRODUCCIÓN
A LA OBRA DE C. G. JUNG
Freud dijo que la
meta de la terapia era hacer consciente lo inconsciente. Verdaderamente,
hizo de este postulado el núcleo de su trabajo como teórico.
Y además, definió al inconsciente como algo muy displacentero.
Para ilustrar esto, consideremos lo siguiente: es un caldero de deseos
establecidos; un pozo sin fondo de anhelos incestuosos y perversos;
un lecho de experiencias aterradoras que aún pueden surgir a
la consciencia. Francamente, ¡esto no suena como algo que quiera
que acceda a mi consciencia!.
Carl Jung, joven
colega de Freud, se dedicó a la exploración del "espacio
interno" a través de todo su trabajo. Se lanzó a
la tarea equipado con los antecedentes de la teoría freudiana,
por supuesto, y con un conocimiento aparentemente inagotable sobre mitología,
religión y filosofía. Pero era especialmente ducho en
el simbolismo de tradiciones místicas complejas tales como gnosticismo,
alquimia, cábala y tradiciones similares en el hinduismo y el
budismo. Si hay una persona que tenga un sentido del inconsciente y
sus hábitos como capaz de expresarse solo de forma simbólica,
éste es Carl Jung.
Además, tuvo
la capacidad de un soñar muy lúcido e ilusiones ocasionales.
En otoño del 1913 tuvo la visión de una "inundación
monstruosa" que hundía casi toda Europa cuyas aguas llegaban
hasta las faldas de las montañas de su nativa Suiza. Vio miles
de personas ahogándose y la ciudad temblando. Luego, las aguas
se tornaban en sangre. En las siguientes semanas a la visión,
surgieron sueños de inviernos eternos y ríos de sangre.
Estaba asustado de que se estuviese volviendo psicótico.
Pero el uno de agosto de ese año, empezó la Primera Guerra
Mundial. Jung creyó que de alguna manera existía una conexión
entre él como individuo y la humanidad en general que no podía
explicarse. Desde este momento hasta 1928, se fue metiendo en un proceso
doloroso de auto-exploración que formaría la base de su
futura teoría.
Cuidadosamente empezó a anotar sus sueños, fantasías
y visiones, y los dibujó, pintó y esculpió. Halló
que sus experiencias tendían a tomar formas humanas, empezando
por un anciano sabio y su acompañante, una niña pequeña.
El anciano sabio evolucionó, a través de varios sueños,
hasta una especie de gurú espiritual. La niña pequeña
se convirtió en "anima", el alma femenina, que servía
como medio de comunicación (medium) entre el hombre y los aspectos
más profundos de su inconsciente. Un duende marrón cuero
apareció como celador de la entrada al inconsciente. Era "la
sombra", una compañía primitiva del Yo de Jung. Jung
soñó que tanto él como el duende, habían
asesinado a la preciosa niña rubia, a la que llamó Siegfred.
Para éste, esta escena representaba una precaución con
respecto a los peligros del trabajo dirigido solo a obtener la gloria
y el heroísmo que prontamente causaría un gran dolor sobre
toda Europa (¡así como también un aviso acerca de
los peligros de algunas de sus propias tendencias respecto de la empresa
heroica de Sigmund Freud!).
Jung soñó también mucho con cuestiones relacionadas
con la muerte; con el territorio de los muertos y el renacimiento de
los mismos. Para él, esto representaba el inconsciente mismo;
no aquel "pequeño" inconsciente del que Freud hizo
tan grande, sino un nuevo inconsciente colectivo de la humanidad. Un
inconsciente que podía contener todas las muertes, no solo nuestros
fantasmas personales. Jung empezó a considerar que los enfermos
mentales estaban poseídos por estos fantasmas, en una época
donde se supone que nadie creía en ellos. Con el solo hecho de
"recapturar" nuestras mitologías, entenderíamos
estos fantasmas, nos sentiríamos cómodos con la muerte
y así superar nuestras patologías mentales.
Los críticos han sugerido que Jung estaba simplemente enfermo
cuando todo esto ocurrió. Pero Jung creía que si queremos
entender la jungla, no nos podemos contentar con solo desplazarnos por
sus alrededores. Debemos entrar en ella, no importa cuán extraña
o aterradora pueda verse.
Biografía
Carl
Gustav Jung nació el 26 de julio de 1875 en una pequeña
localidad de Suiza llamada Kessewil. Su padre, Paul Jung, fue un clérigo
rural y su madre fue Emilie Preiswerk Jung. El niño Carl creció
rodeado de una familia muy educada y extensa que incluía a unos
cuantos clérigos y algunos excéntricos también.
El padre inició a Carl en el latín a la edad de 6 años,
lo que desde el principio aceptó con gran interés, en
especial por el lenguaje y la literatura antigua. Además de leer
la mayoría de las lenguas modernas del occidente europeo, Jung
también leía alternativamente varias otras lenguas antiguas
como el sánscrito (el lenguaje original de los libros sagrados
hindúes).
Carl era más bien un chico solitario en su adolescencia, no le
importaba mucho el colegio y no soportaba la competición. Acudió
a un colegio interno en Basel, Suiza, donde se encontró frontalmente
con los celos de sus compañeros. Empezó a utilizar la
enfermedad como excusa, desarrollando una tendencia avergonzante a desmayarse
cuando estaba sometido a una gran presión.
Aunque su primera elección de carrera fue la arqueología,
se decidió por la medicina en la Universidad de Basel. Allí
conoció al famoso neurólogo Kraft-Ebing, y llegó
a trabajar para él. Bajo su influencia, estudió psiquiatría.
Poco después de su licenciatura, se estableció en el Hospital
Mental de Burghoeltzli en Zurich bajo la tutela de Eugene Bleuler, padre
y conocedor más importante de la esquizofrenia. En 1903, se casa
con Emma Rauschenbach. En aquel tiempo, también dedicó
parte de su tiempo a dar clases en la Universidad de Zurich y mantenía
una consulta privada. Fue aquí donde inventó la asociación
de palabras.
Siendo un gran admirador de Freud, por fin le conoció en Viena
en 1907.