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COMENZANDO DESDE LEJOS:
COMO SE APROXIMABA GURDJIEFF A LOS NIÑOS.
J. G. Bennett

Esta noche les voy a hablar de un tema específico: se trata de lo que observé, escuché y leí acerca de lo que Gurdjieff aconsejaba y practicaba en su trato con los niños. Digo que este es un tema específico porque Gurdjieff se ocupaba de la totalidad del hombre, y especialmente del problema que debemos enfrentar en nuestra vida adulta por el hecho de que nuestra niñez no fue como tendría que haber sido de acuerdo con las necesidades reales de la naturaleza humana.

El hablaba frecuentemente de la educación tal como la conocemos, como de algo casi totalmente pernicioso para la naturaleza esencial del niño, algo que da como resultado un ser artificial que ha perdido contacto con su ser real. Por lo tanto, el problema con el que nos encontramos al llegar a adultos es el de redescubrir el ser real y reparar el daño que nos ha sido producido por una educación defectuosa.
Esta noche estamos reunidos para hablar acerca de la otra cara de la moneda, para tratar de ver si es posible que nosotros, como padres y maestros, preparemos a los niños para la vida adulta de manera tal que sus verdaderas potencialidades -que no tienen límites- no queden demasiado obstruidas por los errores que cometemos en el trato con ellos.

Lo expreso de esta manera porque este es el énfasis que Gurdjieff ponía al describir la situación humana: que los hombres no nos encontramos en una situación natural. No comenzamos desde el verdadero punto de partida de un hombre, sino que comenzamos con una fuerte desventaja, comenzamos desde bastante atrás del punto de partida. Esto no es sólo resultado de una educación defectuosa sino también de la acumulación de influencias de los modos errados de vida que la humanidad ha ejercitado durante innumerables generaciones. No se puede comprender cabalmente la enseñanza de Gurdjieff ni sus métodos si no se ve que él considera la cuestión humana en primer lugar como un trabajo de reparación o restauración, y sólo después como un proceso natural y de desarrollo. Esto se aplica doblemente a nosotros en nuestra vida adulta, porque por una lada cargamos el peso de la herencia, y por otro acarreamos las consecuencias de una preparación equivocada para nuestra edad madura.

Gurdjieff pone un acento especial en la carga hereditaria de un hombre. Este peso en su esencia puede ser descrito con una simple palabra: "egoísmo". Este egoísmo está asociado a una ceguera, a una ilusión, de manera tal que el hombre no puede liberarse de su egoísmo -es decir, su falso apego a una parte irreal de sí mismo- a menos que pueda primero liberarse de la ilusión de que es un ser humano normal.

La ilusión de normalidad tiene una consecuencia -como Gurdjieff lo expresa- : que vemos la realidad "cabeza abajo". A raíz de esto, el hombre en su vida terrenal tiende a dar importancia a cosas que carecen de importancia y a ser incapaz de valorar las cosas que son realmente significativas. Esto no es sólo cuestión de conocimiento -de que el hombre debería saber qué cosas son importantes y hasta reconocer intelectualmente la importancia de los valores más elevados, espirituales- sino más bien que a pesar de su conocimiento sigue siendo prisionero de su ilusión.
Una de las consecuencias de esto es que depende excesivamente de las influencias de lo que lo rodea, particularmente influencias de otras personas. Vivimos la ridícula situación de estar todo el tiempo prestando atención a lo que los otros pueden estar pensando de nosotros, lo que pueden decir acerca de nosotros, valorándonos a nosotros mismos, no en términos de lo que realmente somos sino de lo que parecemos ser a los ojos de los otros. Buscamos seguridad y fortaleza en aquello que es esencialmente perecedero: es decir, la vida material -la vida del cuerpo, y de las cosas asociadas a la vida corporal- y no sabemos valorar la parte verdadera de nosotros mismos, lo que Gurdjieff llama nuestro "Yo" real.

Me hubiera gustado leerles algo de Gurdjieff para que conocieran en sus propias palabras lo que dice acerca de esto, pero aquellos de ustedes que han estudiado sus escritos saben que se expresaba de una manera tan especial que no pueden ser comprendidos en una primera aproximación. Cuando uno se encuentra con alguna cita suya, siempre siente que son palabras muy extrañas que deben ser estudiadas cuidadosamente para ver qué significan, o que tiene una manera rara de expresar cosas que a primera vista hasta parecen tener un significado muy diferente del que quiso darles. Por lo tanto, tuve que dejar de lado mi intención de leer algo de sus escritos, ya que supongo que son relativamente pocos entre ustedes los que los han estudiado. Hay un trozo, al final de la primera parte de "Del Todo y de todo. Relatos de Belcebú a su nieto", en el que habla del hombre como un ser compuesto de tres partes, cada una de las cuales requiere una preparación y una educación especial y específicamente adecuada; y aparte de esto existe algo más, que él llama su "Yo" real. El hombre que llega a su edad adulta sin su "Yo" real puede ser comparado a un carruaje con caballo y chofer pero sin amo, y por lo tanto sin el que determina dónde debe ir el carruaje o para qué va a servir. Un carruaje tal sólo puede ser -como lo expresa Gurdjieff- un coche de alquiler o un taxi que puede ser contratado por cualquiera que pasa. Pone por lo tanto el acento en que la verdadera tarea de aquellos que preparan niños para la vida adulta es la de hacer posible que lleguen a tener su propio "Yo": es decir, que puedan ser ellos mismos frente a las situaciones exteriores e interiores que la vida les presente.

Las partes del hombre que requieren ser educadas y desarrolladas - y que Gurdjieff dice que de ningún modo se desarrollan normalmente con nuestros actuales procedimientos educativos- no son tan fáciles de describir. No voy a entrar en detalles sobre esta parte de la enseñanza de Gurdjieff, su enseñanza acerca de la psicología, porque eso sería imposible en una sola charla.