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La analogía entre confucianos y estoicos, y de otra parte entre daoístas y epicúreos, no es nueva. Al hacerla hay que distinguir, sin embargo, entre epicureismo en el sentido estricto de atomismo lucreciano, y epicureísmo en el sentido vulgar de búsqueda hedonista del placer o huida del dolor. Esta segunda escuela parece haber tenido representantes en la antigua China, y se la relaciona con el nombre de Yang Zhu o Yang Sheng, que vivió poco antes que Mencio y cuyas doctrinas éste combatió vigorosamente. La exposición tradicional de las ideas de Yang Zhu se contiene en el capitulo VII del libro Lie Zi que han traducido Legge en parte, y Forke en su totalidad. Feng Youlan sostiene, sin embargo, que se trata de una interpolación de finales del siglo III, y, basando su tesis en los fragmentos de descripciones del ideario de Yang Zhu que se conservan en otros libros, le considera uno de los primeros daoístas, que se retiró del mundo por razones puramente egoístas, estimando que lo más importante de la vida es salvaguardar la tranquilidad del ánimo y la salud del cuerpo.

Esta doctrina se conoció como quan sheng, ‘integridad de vida’ o ‘salvaguarda de la vida intacta’. No era un ascetismo, ya que su meta era el funcionamiento armonioso de todos los sentidos, evitando tanto la privación como el exceso. Consideraba que todas las inclinaciones, por groseras o indefendibles que fueran, eran mejores que la inclinación perversa a interferir en los demás, al mando, el poder y la autoridad. Pero como, no tenía ese interés por la Naturaleza que hace que los daoístas sean tan importantes para el tema que ahora nos ocupa, no es necesario que aquí nos extendamos sobre ella. Su único nexo posible con el desarrollo de la ciencia está en la posibilidad de que estimulara las prácticas médicas e higiénicas, y de ello no tenemos pruebas.

WEI Y WU WEI
Hasta aquí hemos hablado de la contemplación daoísta, pero ¿y la acción daoísta? En el pasaje del Zhuang Zi que citábamos antes, se decía que quienes ‘alimentaban su conocimiento con su tranquilidad’ se abstenían durante toda la vida de ‘ampliar su conocimiento en acción contraria a la Naturaleza’.
Poníamos las palabras ‘contraria a la Naturaleza' entre paréntesis, porque no en la traducción que da Legge a las palabras sheng er wu yi zhi wei ye, y el problema está en cómo se traduzca la palabra wei. Prácticamente todos los traductores y comentaristas han optado palabra ‘acción’, a secas, de suerte que la expresión wu wei, que vino a ser uno de los mayores lemas del daoísmo, aparece como ‘no acción’ o ‘inactividad’. Yo creo que en esto se ha equivocado la mayoría de los sinólogos y que el sentido de wu wei era, en los primeros filósofos daoístas protocientíficos, ‘abstenerse de actividad contraria a la Naturaleza’, esto es, no empeñarse en contrariar la tendencia de las cosas, no pretender que los materiales desempeñaran funciones para las que eran inadecuados, no emplear la fuerza en asuntos humanos cuando el hombre perspicaz podía darse cuenta de que estaría condenada al fracaso y de que con otros métodos de persuasión más sutiles, o sencillamente con dejar que las cosas siguieran su curso, se alcanzaría el resultado apetecido.

En apoyo de esta aduciría el siguiente pasaje del Huai Nan Zi:

Algunos acaso sostengan que la persona que actúa con espíritu de wu wei es la que está serena y no habla, o la que medita y no se mueve; no viene cuando se la llama ni es impelida por la fuerza. Y se supone que ese comportamiento es el aspecto que presenta quien ha obtenido el Dao. Yo no puedo admitir semejante interpretación del wu wei. Jamás oí semejante explicación procedente de ningún sabio...

La configuración de la tierra hace que el agua fluya hacia el este, y sin embargo el hombre debe abrir cauces para que corra por acequias. Los cereales germinan en Primavera, y sin embargo es necesario añadir el trabajo humano para que crezcan y maduren. Si todo se dejara a la Naturaleza, y se esperase el nacimiento y el crecimiento sin esfuerzo humano, Gun y You no habrían adquirido ningún mérito, y el conocimiento de Hou Ji (el señor del Mijo, un antiguo héroe folclórico de la agricultura) habría sido inútil. Así pues, en mi opinión, lo que se quiere decir con wu wei es que ningún prejuicio personal (o voluntad particular) se interfiera en el Dao universal, y que ni deseos ni obsesiones descarríen los cursos verdaderos de las técnicas. La razón (h) debe guiar a la acción (shi), para que el poder se ejerza con arreglo a las propiedades intrínsecas y tendencias naturales de las cosas [ ... ]

Si hubiera cal cosa como emplear fuego para secar un pozo, o Ilevar cuesta arriba las aguas del río Huai para regar una montaña, esas cosas serian esfuerzo personal, y acciones contrarias a la Naturaleza [lit. volver la espalda a la Naturaleza, bei ziran]. A eso se podría llamar you wei (acción con esfuerzo inútil). Pero emplear barcas sobre el agua, patines sobre la arena, trineos sobre el barro o literas en los senderos de montaña; abrir canales para las riadas del estío, alzar defensas contra el frío del invierno, hacer campos en las tierras altas y reservar las tierras bajas para marjales, tales actividades no son lo que se podría llamar wei (o you wei). Los sabios, en todos sus métodos de acción, siguen la Naturaleza de las Cosas.

Si se reexaminan desde este punto de vista todos los pasajes escritos maoístas referentes a wu wei, se verá que encajan bien con el carácter protocientífico general del la escuela. Así, el Dao De Jing (Tao Te Ching), con su acostumbrada brevedad lapidaria, dice: ‘No haya acción (contraria a la naturaleza), y no habrá nada que no esté bien regulado’. El Zhuang Zi llama al abstenerse de actividad contraria a la Naturaleza, wu wei, el señor de toda fama, el tesoro de todos los planes, capaz de ostentar todos los cargos, y de hacer a quien lo practice señor de toda sabiduría. Y de los reyes antiguos dice que por no actuar (en contra de la Naturaleza) pudieron emplear al mundo entero en su servicio, y aun podrían haber hecho más, pero actuando (en contra de la Naturaleza) no habrían cumplido el servicio que el mundo requería de ellos.

El libro de Guan Zi dice: ‘El Cielo ayuda al que trabaja según el (sentido del) Cielo, y contraría al que trabaja en oposición al (sentido del) Cielo’, lo cual nos recuerda la definición del demonio que diera uno de los Padres cristianos (Hipólito), diciendo que es ‘el que se resiste al proceso cósmico’. Y hacia el año 300 Guo Xiang, en su comentario, al Zhuang Zi, escribió: ‘La no acción no significa no hacer nada y guardar silencio. Permítase que todo haga lo que naturalmente hace, de modo que se satisfaga su naturaleza-. Huai Nan Zi añade a esto un enunciado de la doctrina del macrocosmos-microcosmos, diciendo: ‘Promover planes que no se acoplan a la voluntad del cielo es luchar contra la naturaleza misma del hombre’.