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Zhong Li - Ante la CascadaEl problema parece guardar relación con las dos tendencias que Demiéville ha señalado a lo largo de toda la historia intelectual china, y que él caracteriza como «subitisme» y «gradualisme»; más tarde pueden aparecer bajo la forma de revolución social frente a desarrollo lento, o, más a menudo, de conversión súbita (como en el budismo o el daoísmo) frente a la sobriedad y terrenidad confucianas.

Tomemos una frase típica del libro de Guanzi (capítulo XLIX): ¿deberíamos decir «el sabio cambia interiormente pero no se transforma exteriormente», o «despacio y con deliberación, sin sacar conclusiones precipitadas»? El pasaje continúa diciendo: «Sigue las (ramificaciones de las) cosas, pero no abandona todos sus principios anteriores». El significado puede ser, pues, que el sabio se adapta lentamente al mundo de la Naturaleza, según dicte la experiencia, sin modificación de su actitud fundamental. Pero fue en los cambios de la Naturaleza, aún más que en los del sabio., donde los daoístas centraron su atención. Les impresionaba de forma especial el cambio cíclico, no sólo de las estaciones sino del nacimiento y la muerte, pero igualmente visible en toda clase de fenómenos cósmicos y biológicos observables. A esto es a lo que Hou Wailu llama «la doctrina de las diferencias cíclicamente recurrentes».

Inmediatamente podemos hallar un paralelismo, una vez más, entre Laozi y Lucrecio.

El Dao De Jing dice:

Las cosas unas veces marchan delante y otras, detrás;
a veces soplan suavemente, otras veces con violencia;
a veces son fuertes, a veces débiles;
a veces se reproducen vigorosas, otras veces decaen.
Por eso el sabio renuncioa a los mucho
Rechaza lo grande
Rechaza el exceso

Y el De rerum natura dice:
omnia migrant,
omnia commutat natura et vertere cogit.
Namque aliut putrescit et aevo debile languet,
porro aliut clarescit et e contemptibus exit`.

(todas cambian, a todas altera la naturaleza y las fuerza a transformarse.
Cuando una se hace polvo, languidece y se debilita con la edad,
Hay otra que crece en su lugar y sale del olvido.)

Esto forma parte de la dialéctica de la Naturaleza, la sempiterna oposición entre los factores viejos que decaen y los factores nuevos que surgen en cada etapa. Cornford da otros paralelismos notables con autores griegos. El Dao De Jing describe los cambios cíclicos en términos nada ambiguos. Por ejemplo, en el capítulo LVIII:

La felicidad acompaña de cerca a la desgracia,
la desgracia se esconde en la felicidad,
¿quien conoce sus límites?
¿es que no existen normas permanentes (zheng)?
Lo normal (zheng) se convierte en anómalo (qi),
la bondad se vuelve malignidad.
El hombre se encuentra engañado,
desde hace mucho tiempo.

Y en el capítulo XL, el movimiento del dao, es transformación de contrarios (fan). También Zhuang Zi hace hincapié en lo mismo:

La vida es seguidora de la muerte,
y la muerte es predecesora de la vida;
pero ¿quién conoce sus ciclos (y los nexos entre ellos, es decir, el Dao)?
La vida del hombre se debe a la conglomeración (ju) de los qi
y cuando se dispersan (san) acaece la muerte.
Siendo así que la muerte y la vida se sirven mutuamente,
¿por qué voy a considerarlas (a ninguna de las dos) un mal? [ ... ]
(La vida) se considera hermosa porque es etérea y maravillosa.
(La muerte) se considera odiosa porque es fétida y pútrida.
Pero lo fétido y pútrido, al volver, se transforma de nuevo en lo etéreo y maravilloso; y después vuelve a producirse el cambio inverso.
Por eso se dice que en todo el universo hay un solo qi,
y por eso los sabios tuvieron en alta estima a esa unidad.