Pero para que el
desarrollo prosiga, el Ser debe terminar renunciando a esa etapa y desidentificarse
de ella para dar paso a una etapa nueva y superior; en otras palabras,
tiene que diferenciarse del estadio inferior, identificarse con el superior
y, por último, integrar lo superior con lo inferior.
Esta tarea de diferenciación y posterior integración se
denomina fulcro, un punto de inflexión, un momento clave del
proceso de desarrollo. En la segunda columna, titulada fulcros correspondientes,
tenemos los nueve grandes fulcros, los momentos decisivos correspondientes
a los nueve grandes niveles o etapas de desarrollo de la consciencia.
De este modo, cuando algo funciona mal en un determinado fulcro, el
sujeto termina desarrollando una patología concreta característica.
Esas nueve grandes patologías se presentan en la tercera columna
de nuestra figura, patologías características. En ella
encuentras cosas tales como psicosis, neurosis, crisis existenciales,
etcétera.
Finalmente, a lo largo de los años, se han desarrollado diversas
modalidades terapéuticas para tratar las diversas patologías:
en la cuarta columna -modalidades de tratamiento- he detallado los más
apropiados para cada problema concreto. Esa es, precisamente, la relación
que existe entre la psicoterapia y la meditación.
EZ: Esta sencilla figura condensa una enorme cantidad de información.
Me gustaría ahora considerar cada punto con más detenimiento.
Empecemos con una breve explicación de las estructuras básicas
de la consciencia.
KW: Las estructuras básicas constituyen los ladrillos
fundamentales de la consciencia: las sensaciones, las imágenes,
los impulsos, los conceptos, etcétera. He señalado nueve
grandes estructuras básicas que constituyen una versión
ampliada de lo que la filosofía perenne denomina la Gran Cadena
del Ser: materia, cuerpo, mente, alma y espíritu. En orden ascendente,
los nueve niveles son los siguientes:
Primer nivel: las estructuras físico-sensoriales. Incluyen los
componentes materiales del cuerpo más la sensación y la
percepción. Es lo que Piaget llamó inteligencia sensoriomotora;
lo que Aurobindo denominó lo sensoriofísico; lo que el
Vedanta denomina annamaya-kosha, etcétera.
Segundo nivel: lo emocional-fantásmico. Se trata del nivel emocional
y sexual, del nivel de los instintos, de la libido, del impulso vital,
de la bioenergía y del prana más el nivel de las imágenes,
las primeras formas mentales. Las imágenes -lo que Arieti denomina
nivel fantásmico- empieza a aflorar en el niño en torno
a los siete meses aproximadamente.
Tercer nivel: la mente representacional. Es lo que Piaget denominara
pensamiento preoperacional. Está basada en los símbolos,
que aparecen entre los dos y los cuatro años de edad y en los
conceptos, que aparecen entre los cuatro y los siete años.
EZ: ¿Cuál es la diferencia existente entre las
imágenes, los símbolos y los conceptos?
KW: Una imagen representa una cosa en la medida en que tiene
su mismo aspecto. Es muy sencillo. La imagen de un árbol, por
ejemplo, tiene más o menos el aspecto de un árbol de verdad.
Un símbolo, por su parte, representa una cosa pero no tiene el
mismo aspecto que ella, lo cual constituye una tarea mucho más
difícil y elevada. La palabra Fido, por ejemplo, puede representar
a tu perro pero lo cierto es que no se parece en nada al perro y, por
lo tanto, es bastante más difícil de recordar. Por eso
las palabras sólo aparecen después de las imágenes.
Un concepto, finalmente, representa a una clase de cosas. El concepto
de perro por ejemplo, no sólo representa a Fido, sino a todos
los perros posibles y constituye, por consiguiente, una tarea todavía
más difícil. Los símbolos denotan mientras que
los conceptos connotan. Pero en mi esquema denomino mente preoperacional
o figurativa a la mente que trabaja con los símbolos y los conceptos.
EZ: ¿Y luego la mente regla/rol?
KW: El cuarto nivel, la mente regla/rol, lo que Piaget denomina
pensamiento preoperacional concreto, aparece alrededor de los siete
y los once años de edad. Los budistas le llaman manovijñana,
una mente que opera concretamente sobre la experiencia sensorial. Yo
lo llamo mente regla/rol, porque es la primera estructura auténticamente
capacitada para llevar a cabo un pensamiento reglado, como la multiplicación
o la división, y es también la primera estructura que
puede asumir el rol de los demás, asumir realmente una perspectiva
diferente de la suya propia. Se trata de una estructura muy importante
denominada por Piaget estadio de las operaciones concretas porque, aunque
puede llevar a cabo operaciones complejas, lo hace de forma muy concreta
y literal. Quisiera subrayar, en este punto, que ésta es la estructura
que piensa que los mitos son concreta y literalmente ciertos.
El quinto nivel, al que llamo nivel reflexivo-formal, es la primera
estructura que no sólo puede pensar sino que también puede
pensar sobre el pensamiento. Es, por consiguiente, la primera estructura
capaz de llevar a cabo un razonamiento hipotético, o de cotejar
propuestas con la evidencia empírica, lo que Piaget denomina
estadio de las operaciones formales. Suele aparecer en la adolescencia
y es la responsable del desarrollo de la timidez y del desmedido idealismo
propio de ese período. Aurobindo lo llama mente razonadora, y
el Vedanta, manomaya-kosha.
El sexto nivel es el nivel existencial, el nivel visión-lógica,
una visión que no es divisoria sino inclusiva, integradora, unificadora
y creadora de redes de relaciones. Es lo que Aurobindo llama la mente
superior; y el budismo, manas. Es una estructura muy integradora; tan
integradora, en realidad, como para unificar la mente y el cuerpo en
una unidad de orden superior que yo denomino centauro, simbolizando,
con ello, la fusión -no la identidad- entre la mente y el cuerpo.
El nivel siete es el nivel psíquico, pero con ello no estoy afirmando
que en él aparezcan ciertas facultades paranormales; aunque éstas,
obviamente, pueden empezar a desarrollarse a partir de este nivel. Este
nivel constituye el inicio del desarrollo transpersonal, espiritual
o contemplativo, lo que Aurobindo denomina mente iluminada.
El nivel ocho es el nivel sutil o intermedio del desarrollo espiritual,
la morada de diversas formas luminosas y divinas llamadas yidam en el
budismo e ishtadeva en el hinduismo (a las que no hay que confundir
con las formas míticas colectivas propias de los niveles tres
y cuatro). Se trata del hogar del Dios personal, de los arquetipos transpersonales
reales y de las formas supraindividuales. Es la mente intuitiva de Aurobindo,
el vijñamaya-kosha del Vedanta y el alaya-vijñana del
budismo.
El nivel nueve es el nivel causal, la fuente pura y no manifestada del
resto de los niveles inferiores. Se trata de la morada, no de un Dios
personal sino de una Divinidad o Abismo sin forma. Es la supermente,
el supramental de Aurobindo, y el anandamaya-kosha, el cuerpo de gloria
del Vedanta.
Por último, el papel en el que está representado todo
el diagrama representa la realidad suprema, el Espíritu Absoluto,
que no es un nivel más, sino el Fundamento y Realidad de todos
los niveles. Es la supramente de Aurobindo, el alaya puro del budismo
y el turiya del Vedanta.