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Todo el mundo sabe considerar bello lo que es bello,
y así aparece lo feo.
Todos conocen lo que es bueno,
así es como aparece lo que no es bueno.
Ser (you) y no-ser (wu) se engendran mutuamente,
difícil y fácil se producen mutuamente,
largo y corto se forman mutuamente,
alto y bajo se completan mutuamente,
significado y palabra se armonizan mutuamente,
delante y detrás se siguen mutuamente,
es la ley de la naturaleza (chang).
Por eso el sabio permanece en la no-acción,
practica la enseñanza sin palabras.
Los seres se desarrollan por sí mismos, sin comienzo;
él actúa sin esperar nada,
cumple su obra y no reclama su mérito.
Precisamente porque no lo reclama,
su mérito nunca le abandona.

3

Si no se eleva a los hombres de mérito,
no habrá disputas entre el pueblo.
Si no se valoran los objetos difíciles de conseguir,
no existirán ladrones en el pueblo.
Si no se deja ver lo que puede provocar el deseo,
no se producirán disturbios populares.
Por eso el gobierno del sabio es:
vaciar la mente del pueblo,
y llenar su estómago;
debilitar su ambición,
y fortalecer sus huesos.
Hacer siempre que el pueblo no tenga conocimientos, ni deseos.
Hacer que los inteligentes no se atrevan (a gobernar);
no actuar, en una palabra,
y entonces reinará el orden universal.

4

El dao es vacío,
pero su eficiencia nunca se agota.
Es un abismo,
parece el origen de todas las cosas.
Embota los filos,
desenreda lo enmarañado,
atenúa los brillos,
iguala la suciedad.
Profundo, parece existir y al mismo tiempo no existir.
Yo no sé de quién es hijo,
se manifiesta como antepasado de dios.