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EL LIBRO DEL EQUILIBRIO Y LA ARMONÍA
Li Daoqun
Traducido del inglés (Thomas Cleary) por Javier M. Lalanda, Susan Fraser y Fernando Gaona

El libro del equilibrio y la armonía es una célebre miscelánea del siglo XIII de textos filosóficos, poemas y prácticas taoístas escritas y compiladas por Li Daoqun, maestro de la escuela de la Realidad Completa, un movimiento que se inició hace más de mil años con el fin de restaurar los principios sapienciales del taoísmo, que habían ido decayendo con el transcurso del tiempo en una abigarrada religiosidad mágica y supersticiosa, poco acorde con el espíritu original. Esta colección de escritos reunida por uno de los discípulos del maestro, nos ofrece un compendio poco usual de las enseñanzas de uno de los círculos más relevantes de este asiático, depositario de las bases más puras del taoísmo clásico.

Fiel heredero del Dao De Jing (Tao Te Ching), el Yi Jing (I Ching) y el Zhuang Zi (Chuang Tse), El libro del equilibrio y la armonía asimila la tradición alquímica del inmortalismo, expuesto en La Triple Unidad, y la ya clásica exposición aclaratoria del Yi Jing, registrada en una obra singular titulada Comprendiendo la realidad. Asimismo, sigue las enseñanzas del budismo Chan (Zen), así como ciertas partes de las primeras obras clásicas y las tradiciones del confucianismo. Publicamos íntegros los tres primeros capítulos del libro.

FUENTES
Lo absoluto
Lo absoluto es movimiento y quietud sin comienzo, yin y yang sin comienzo. Los budistas llaman a esto ‘estado de consciencia suprema’; los taoístas, ‘la píldora de oro’; los confucionistas, ‘lo absoluto’. Lo que es denominado ‘el infinito absoluto’ significa el límite de lo ilimitado. Buda lo definió ‘como es, inmutable, siempre claramente consciente’. El Yi Jing (I Ching) dice que es ‘sereno e imperturbable, aunque sensible y efectivo’, Un texto alquímico dice: ‘Cuerpo y mente inconmovibles, lo que supone que todavía hay en él un potencial real e inagotable’. Todos estos comentarios se refieren a la sutil raíz de lo absoluto.

Así pues, de esto se entiende que lo que estiman las tres doctrinas, budismo, taoismo y confucianismo es la estabilidad en calma. Esto es a lo que un maestro confuciano llama tener como fundamento la calma. Cuando la mente humana está en calma y estable, antes de haber sido afectada por las cosas, se encuentra fundida con el designio celestial; participa de la sutileza de lo absoluto. Una vez que se halle afectada por las cosas habrá parcialidad; esto es, cambio de lo absoluto.

Cuando te hallas en calma, estable y esmerado en la atención, el designio celestial es siempre claro, la consciencia abierta no se ha oscurecido; entonces adquieres autonomía en la acción y puedes abordar todo lo que surja. Madurando la práctica de la estabilidad en calma, uno llega espontáneamente a ese auténtico restablecimiento de lo infinito, donde la sutil respuesta de lo absoluto es clara y el designio del universo y de todas las cosas se realiza completamente en uno mismo.

Equilibrio y Armonía
Equilibrio y armonía las cuatro direcciones que tienen por centro la realidad; en la acción todo está equilibrado. El Registro de los Ritos dice: ‘Cuando las emociones aún no han emergido, eso se llama equilibrio; cuando son activas, pero todas en proporción, se llama armonía’. Que no hayan emergido implica que, en medio de la estabilidad en calma, se ha de ser cuidadoso en la atención; por eso se llama armonía. Equilibrio en todas las acciones, a eso se llama alcanzar el Camino en el mundo.
Verdaderamente, si uno puede conseguir en su interior el equilibrio y la armonía, entonces el ser que es fundamentalmente así se mostrará claro y consciente, despierto en la quietud, preciso en la acción; y podrá responder a los interminables cambios del mundo.

Lao Zi (Lao Tse) dijo: ‘Si los hombres logran ser claros y estar en calma, el cielo y la tierra les llegarán. Esto significa lo mismo que el dicho ‘lleva a cabo el equilibrio y la armonía, y el cielo y la tierra estarán en su lugar y los Diez Mil seres crecerán’. El equilibrio y la armonía son las sutiles funciones de la eficiencia sensible, las obras esenciales de respuesta al cambio, la totalidad del movimiento y la quietud cíclicos del flujo de creación y crecimiento de los que se habla en el Yi Jing (I Ching).

Dejar y Seguir
Deja que tu cuerpo esté sereno, tu mente clara, deja que se integre la sociedad, que los acontecimiento se desenvuelvan espontáneamente. Entonces cuerpo, mente, sociedad y acontecimientos seguirán el orden, el camino, el tiempo y el designio de la naturaleza, como respuesta a los hombres, las cosas, los cambios y las oportunidades. Cuerpo, mente, sociedad y acontecimientos se llaman las cuatro condiciones. Toda la gente mundana las convierte en ataduras enmarañadas; sólo aquellos que dejan y siguen obran correctamente. Siempre obrando de esta manera, si uno se mantiene en calma, nunca se verá atrapado.