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No hay manera de localizar el comienzo o de determinar el final de lo eterno; claramente es lo que existe únicamente a través del tiempo. Lo Grande contiene, exteriormente, Cielo y Tierra, mientras que interiormente, llena el universo; es lo que ocupa todos los mundos, en profunda quietud y perfectamente completo. Debido a que el Cambio Eterno no cambia, puede abarcar los interminables cambios que tienen lugar en el mundo. Debido a que la Gran Imagen carece de imagen, puede describir los fenómenos interminables que ocurren en el mundo. Cambio e imagen son la base del Dao.

Eternidad y Cambio
El Cambio Eterno no cambia; el cambio cambiante no es eterno. Como lo eterno no cambia puede adaptarse al cambio; como lo cambiante no es eterno puede representar la eternidad. Nunca es cambiante la eternidad del Cambio; la transitoriedad del movimiento y de la quietud es lo cambiante. Siendo invariablemente independiente, alcanza lo eterno, yendo infatigablemente a todas partes domina el cambio. Sin conocer lo eterno, uno no puede dominar el cambio; sin dominar el cambio, uno no puede conocer lo eterno. Eternidad y cambio son las bases de la transformación.

Sustancia y Función
La eternidad es la sustancia del cambio, el cambio es la función del cambio. Lo que nunca cambia es la sustancia del cambio; lo que cambia con el tiempo es la función del Cambio. Ser libre del pensamiento y del ingenio es la sustancia del cambio; la adaptación sensitiva es la función del Cambio. Al conocer la función, uno puede descubrir la sustancia; al conservar la sustancia, uno puede perfeccionar la función.

Los sabios miran arriba y examinan debajo, buscan lejos y aprehenden lo próximo para realizar la sustancia; las personas desarrolladas avanzan en cualidad, realizan trabajos, llevan a cabo tareas y crean instrumentos basados en la función. Investigar la verdad, realizar la naturaleza humana, regocijarse en lo celestial, conocer el sentido de la vida, cultivar la armonía y la paz, y arreglar el orden social, todo ello se halla dentro del cambio. Conservar la sustancia del Cambio es el camino para llegar a conocer lo eterno; perfeccionar la función del Cambio es el camino para dominar la adaptación.

Movimiento y Quietud
La alternancia de lo firme y de lo dócil es el movimiento y la quietud del cambio. El crecimiento y el decrecimiento del yin y el yang es el movimiento y la quietud de la energía. El ir y venir de la energía es el movimiento y la quietud de las cosas. El levantarse y acostarse por el día y por la noche es el movimiento y quietud del cuerpo. El avance y el retroceso del individuo, la parición y desaparición de los pensamientos, la fortuna e infortunio del mundo, el éxito y fracaso de los negocios son alternancias de movimiento y quietud. Observando su movimiento y su quietud, los cambios de los acontecimientos y las condiciones de lo seres pueden verse.
Cuando hay atención en la quietud, hay perceptividad en la acción. Cuando hay autonomía en la quietud, la acción puede ser decisiva. Cuando hay certidumbre en la quietud, las acciones son favorables. La quietud es la base de la acción, la acción es lo potencial de la quietud. Cuando acción y quietud e mantienen como debieran ser, el camino propio se halla iluminado.

Contracción y Expansión
El ir y venir de lo caliente y de lo frío es la contracción y expansión de un año. El ir y venir del solo y de la luna es la contracción y expansión de la energía. El ir y venir del pasado y del presente es la contracción y la expansión del tiempo. La interdependencia del ser y del no ser, lo difícil y lo fácil, lo largo y lo corto, lo alto y lo bajo pertenecen al principio de contracción y expansión. Si uno conoce la manera en que se influyen mutuamente la contracción y la expansión, entonces uno comprende el interminable provecho del mundo.

Crecer y Menguar
El crecer es el comienzo del menguar; el menguar es el fin del crecer. El crecer es el adensamiento de la energía; el menguar es la disolución de la materia. Al crecimiento y el desarrollo se llama crecer; volver a la raíz, someterse al destino, se llama menguar. Origen y crecimiento son el crecer del cambio, la fruición y la consumación son el menguar del cambio. La primavera y el verano son el crecer del año, el otoño y el invierno son el menguar del año. Juventud y madurez son el crecer del cuerpo. Ir del no ser al ser es el crecer de las cosas, ir del ser al no ser es el menguar de las cosas. El crecer es la cohorte de la vida, el menguar es la cohorte de la muerte. Desde la primera división en energías positivas y negativas, jamás se dio un caso en donde el menguar no tuviese el crecer, y jamás hubo nada que creciese sin menguar. Aquellos que comprenden esto son claramente conscientes de la verdad.