Descarga este artículo
en PDF aqui

Página 1 2 3 4 5

Intuir y Responder
Comprensión es un estado de quietud, de consecución sin esfuerzo, de conocer sin ver, esto es el intuir y responder del Camino de la Transformación. La comprensión en un estado de quietud puede comprender cualquier cosa, la consecución sin esfuerzo puede conseguir cualquier cosa, el conocimiento sin ver puede conocer cualquier cosa. Intuir y comprender después de la acción no merece ser llamado comprensión; conseguir algo después del esfuerzo no merece ser llamado consecución; conocer después de ver no merece ser llamado conocimiento. Estas tres cosas se hallan lejos de la vía de la intuición y del responder. Poder hacer algo antes de que exista, intuir algo antes de que llegue a ser activo, ver algo antes de que llegue brote, son tres habilidades que se desarrollan interdependientemente. Entonces, nada es intuido sino que es comprendido, nada es emprendido sin respuesta, no se va a ningún lugar sin obtener beneficio.

Tres Vertientes del Yi Jing (I Ching)
Las tres vertientes del Yi Jing (I Ching), o Libro de los Cambios, son la de los sabios, la del cielo y la de la mente. Los Cambios del cielo consisten en los principios de transformación, los Cambios de los sabios consisten en representaciones de transformación, y los Cambios de la mente consisten en métodos de transformación. Para examinar los Cambios de los sabios es importante entender las representaciones, pues cuando las representaciones son claras ganas el acceso a la sabiduría. Para examinar los Cambios del cielo, es importante investigar los principios, pues cuando los principios son investigados cabalmente, llegas a conocer los celestial. Para examinar los Cambios de la mente, es importante practicar el Dao, pues cuando se practica el Dao se perfecciona la mente. Si no lees los Cambios de los sabios no comprenderás los cambios del cielo. Si no entiendes los Cambios del Cielo, entonces no conocerás los Cambios de la mente, no podrás dominar adecuadamente el cambio. Por eso sabemos que el I Ching es un libro para dominar el cambio.

Resolviendo Confusiones
El menguar y el crecer de la energía, la ascensión y decadencia de los tiempos, la presencia y ausencia de oportunidad, el bienestar y los contratiempos de la sociedad, éstos son los cambios del cielo. Signos favorables y desfavorables, elementos ventajosos y desventajosos, expresiones de peligro y de bienestar, símbolos de rectitud y ofuscamiento, éstos son cambios registrados por los sabios. Fracasos y logros en la vida, mejorías y empeoramientos de la condición social, éxito y fracaso en la sociedad, seguridad y peligro de la posición, éstos son cambios de la mente. Si tienes un comportamiento profundo de los cambios del cielo, conocerás las fuerzas y el impulso de los tiempos. Si tienes un conocimiento profundo de los cambios registrados por los sabios, conocerás las transformaciones y las evoluciones. Si tienes un conocimiento de los cambios mentales, conocerás la esencia y la vida. Uno entiende los cambios registrados por los sabios a través de los cambios mentales; uno deduce los cambios en el cielo mediante los cambios registrados por los sabios. Uno contempla los cambios mentales mediante los cambios celestiales. Uno contempla los cambios mentales mediante los cambios celestiales. El que comprende la única omnipresente conexión de todo es tenido como una persona con voluntad.

Aclarando Dudas
El cambio el movimiento tienen sus tiempos precisos; la salvación y el peligro están dentro de uno mismo. Calamidad y fortuna, ganancia y pérdida, todo ello empieza en uno mismo. Por eso, quienes dominan el cambio son aquellos capaces de poner su atención en el tiempo. Pues para aquellos que ponen su atención en el tiempo, incluso el peligro se convierte en seguridad; pues para aquellos que dominan el cambio, incluso el orden es ordenado.
Aquellos que no pierden su autocontrol salen adelante incluso en la situación difícil; aquellos que ocultan su iluminación saldrán incólumes incluso cuando les falta el entendimiento; aquellos que dependen de lo que tienen, aspiran a grandes posesiones y es seguro que sufrirán daño. Aquellos que pueden responder entre sí, incluso a gran distancia, poseen la misma voluntad; aquellos que no tienen nada que ver unos con otros, aun estando muy cerca, tienen intenciones conflictivas. Aquellos que son los más débiles, pero que, sin embargo, pueden prevalecer, es porque tienen algo que les apuntala; aquellos que son los más fuertes, pero que sin embargo no hacen excesos, están imbuidos por el Dao. El uso benéfico de las cosas malas resuelve la dificultad; apartar la mirada de la gente mala evita resentimientos. Los que no son constantes es la virtud no tienen tolerancia; los que no realizan sus propias tareas no benefician a nadie. Los que permanecen solos con su orgullo interior no llegan a nada; los que son precavidos y practican autoconciencia ganan fortuna.

Otros benefician a aquellos que benefician a otros; otros ayudan a quienes ayudan a otros; otros confían en aquellos que confían en otros; otros son generosos con aquellos que son generosos con otros. Quienes se preocupan del mal no tienen maldad; quienes se preocupan del error no caen en el error. A quienes se preocupan de la calamidad, le llegará la fortuna; a quienes menosprecian la fortuna, les llegará la calamidad. ¿Cómo se puede dudar de que la salvación y el peligro estén en uno mismo?

El Logro de los Sabios
El que los sabios sean sabios se explica porque aplican los Cambios. Los medios mediante los cuales la aplicación de los Cambios produce la realización son la apertura y la calma. Con la apertura, uno recibe todo; con la calma, uno percibe todo. Con la apertura, uno puede aceptar a los demás; con la calma, uno puede tratar con los acontecimientos. Cuando apertura y calma son practicadas durante largo tiempo, la consciencia se clarifica. La apertura es la imagen del cielo, la calma es la imagen de la tierra. El fortalecimiento espontáneo e incesante es la apertura del cielo, la virtud abundante que mantiene a los seres es la clama de la tierra. La vacía e ilimitada vastedad es la apertura del cielo; la extensión universal e ilimitada es la calma de la tierra. El Dao del cielo y de la tierra consiste es esta apertura y en esta calma. Cuando la apertura y la calma están en uno mismo, entonces el cielo y la tierra están en uno mismo. Esto es lo que ha sido recogido en la escritura daoísta, cuando dice; “Si los hombres logran ser claros y estar en calma, el cielo y la tierra les llegarán”. La claridad es apertura; apertura y calma son las cualidades espirituales que logran los sabios.