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LA MUERTE COMO EL 'OTRO' SINIESTRO O BENÉFICO
Fragmento de 'Sobre los Sueños y la Muerte'
Marie - Louise Von Franz
Traducido por Claudia Fantl

Introducción
Este libro no se ocupa del problema del trato con las personas que van por morir, como la mayoría de las publicaciones referentes al tema de la muerte. Trata únicamente de responder a la pregunta: ¿Qué dice lo inconsciente del hombre, es decir su mundo instintivo, ante el hecho de la proximidad de la muerte? Se sabe que los sueños no se dejan manipular, son en cierto modo la voz de la naturaleza en nosotros. Consecuentemente se plantea la pregunta de cómo la naturaleza misma nos prepara para la muerte, surgiendo así el problema de la correcta interpretación de las imágenes expresadas en los sueños. Dado que se trata de estructuras humanas generales, he empleado material etnológico y alquímico para poder reflexionar sobre estos sueños en su contexto más general. La tradición alquímica contiene material más relacionado con el tema de la muerte que las tradiciones religiosas oficiales. De esta manera, el libro se apoya esencialmente sobre cuatro aspectos temáticos: 1º sueños de muerte y experiencias de personas modernas relacionadas con ella, 2º ideas básicas de la psicología jungiana, que se refieren a la segunda parte de la vida del hombre y a la muerte y 3º el simbolismo de la muerte y de la resurrección en la tradición alquímica occidental; tres campos con los que me siento completamente familiarizada. Más allá de estos tres temas, trato muy brevemente también ciertos aspectos de la investigación parapsicológica.

Uno se podría preguntar si el aluvión actual de la literatura sobre el tema de la muerte agrega más elementos para la reflexión. Lamentablemente, solo pocos de estos trabajos hacen referencia a la manifestación onírica de lo inconsciente o sólo la mencionan marginalmente. Así Elisabeth Kübler-Ross se ha ocupado minuciosamente del fenómeno del desarrollo de la personalidad con vistas a la muerte, pero describe principalmente los procesos de la consciencia articulados y observables desde fuera. Lo que se sucede en las profundidades de lo inconsciente, por el contrario, se ha investigado muy poco todavía.

Aunque Edgard Herzog e Ingeborg Clarus se ocupan del de la muerte desde el punto de vista teórico de C.G. Jung, estos dos libros giran fundamentalmente en torno a la muerte y al nacimiento, tal como se producen en el transcurso del proceso de individuación durante la vida, y no a sueños de personas que se encuentran en vísperas de la muerte física. Por lo contrario, Barbara Hannah se ocupa de una interesante serie de sueños de un paciente en las mismas condiciones. Edinger ha subrayado el gran parentesco existente entre las imágenes de dichos sueños y las de tradición alquímica. En tercer lugar se debería mencionar un valioso trabajo de Jane Wheelwright, quien presenta todo el desarrollo del análisis de una joven en agonía. También los trabajos de Mark Pelgrin y Frazier Millie Kelly se refieren a veces a sueños a los cuales haré algunas referencias. Paralelamente a la concepción de este trabajo, David Eldred en su disertación reunió y analizó de manera brillante los cuadros pintados por una sencilla mujer suiza que murió de cáncer. En ellos aparecen casi todos los motivos que serán tratados en este libro. Al parecer se trata de determinadas estructuradas básicas arquetípicas, que acompañan normalmente el proceso de agonía en las profundidades del alma. Volveré varias veces sobre este trabajo de Eldred.
En parte, también he comparado los temas de los sueños con las experiencias de una <casi muerte> transitoria, tal como aparecen abundantemente en la literatura actual sobre este tema. Pero los sueños se diferencian de tales experiencias de muerte en la temática y en su manifestación de tales experiencias de muerte en la temática y en su manifestación; no por principio, pero son mucho más matizados y ricos en imágenes. Las experiencias cercanas a la muerte (ECM) son comparativamente más esquemáticas y están más impregnadas por la cultura. Las personas en ese estado parecen experimentar algo indecible, que luego completan con imágenes propias de su cultura, mientras que los sueños en si mismos son mucho más detallados y gráficos.

El análisis de personas mayores muestra una gran riqueza se símbolos oníricos, los cuales las preparan espiritualmente ante la proximidad de la muerte. Si bien es cierto lo que C.G.Jung ha subrayado, que la psique inconsciente presta relativamente poca importancia a la muerte como final abrupto de la vida del cuerpo y actúa como si la vida espiritual o bien el proceso de individuación de cada uno sencillamente continuara; también en este contexto existen sueños que una y otra vez hacen alusión simbólica al tema del final de la vida del cuerpo y a la continuación explícita de la vida después de la muerte. Por supuesto que un escéptico podría argüir que tales sueños sólo son una expresión de deseos, frente a lo cual se puede decir lo siguiente: no corresponde en absoluto con la experiencia general que los sueños sólo reflejen deseos inconscientes. Al contrario, la mayoría de las veces reproducen, tal como mostró Jung, <disposiciones naturales> actuales del alma completamente objetivas sin influencias de los deseos del Yo. En casos en que el soñador o la soñadora se hacen ilusiones sobre la muerte que se acerca o bien no son conscientes de su proximidad, surgen sueños que la muestran con total brutalidad y sin compasión, con temas como por ejemplo: el propio reloj se queda se queda parado y ya no se puede hacer funcionar, o el sujeto que sueña ve su propio árbol de la vida caído en el suelo. A veces la muerte se manifiesta aún más claramente: un colega acompañó durante la agonía a una joven con metástasis en todo el cuerpo, que finalmente también le afectaron el cerebro, así que la mayor parte del tiempo estuvo inconsciente. Sin embargo, el analista la continuaba visitando y se sentaba silenciosamente a su lado. Veinticuatro horas antes de morir abrió los ojos y contó que había soñado lo siguiente:

Estoy de pie al lado de mi cama en la habitación del hospital y me siento fuerte y sana. El sol inunda la habitación. El médico estuvo aquí y dijo: 'Sí, señorita X, inesperadamente usted está totalmente curada. Puede vestirse y abandonar el hospital.' Entonces me volví y descubrí en la cama: ¡mi cuerpo muerto!.

El mensaje de consuelo de lo inconsciente, la muerte como una 'curación' y la posible continuación de la vida, no puede interpretarse en este caso como una expresión de deseos, puesto que predice al mismo tiempo con total brutalidad y claridad el final de la vida del cuerpo.