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En el transcurso del libro presentaré más sueños, en los cuales el final de la vida física se representa de forma evidente, pero acompañado casi siempre -como en el sueño anterior- con manifestaciones que aluden a la continuación de la vida de la persona. Jung acentúa por ello que el familiarizarse con la idea de la muerte "es uno de los intereses más importantes del hombre que envejece". "Se le presenta, por así decirlo, una cuestión ineludible a la que debe responder. A este fin debería poseer un mito de la muerte, pues la razón no le muestra más que la oscura fosa a la que se dirige. El mito, en cambio, podría proporcionarle otra imagen útil e ilustrativa de la vida en el país de los muertos. Si el hombre cree en él o, le concede algo de crédito, tiene tanta razón como le falta, igual que aquél que no lo cree. Mientras que el que lo niega se enfrenta con la nada, el que se ciñe al arquetipo sigue las huellas de la vida hasta la muerte. A decir verdad, ambos están en la incertidumbre, uno en contra de su instinto, el otro de acuerdo con él, lo cual significa una considerable diferencia y ventaja a favor de este último." En lo sucesivo interpretaré por lo tanto los sueños arquetípicos sobre la muerte y los amplificaré fundamentalmente con la simbología de los rituales funerarios de los egipcios y con la simbología alquímica emparentada con estos. El concepto colectivo cristiano tradicional presenta una laguna sorprendente en relación al tema de la vida más allá de la muerte. A pesar de que postula la inmortalidad del alma y una resurrección del cuerpo, ésta última en cierto modo se produce igual de abruptamente, al fin del mundo, por un acto de gracia de Dios. En ésta se reestablece de alguna manera el cuerpo anterior. Esto es un misterio que se tiene que 'creer', ideas más exactas sobre el 'como' del milagro no existen. En su fervor de
presentar el cristianismo como algo totalmente nuevo y mejor que otras
religiones coetáneas, la mayoría de los teólogos
intentan recalcar el aspecto histórico-concreto, no solo de la
vida de Jesús sino también de su resurrección,
y desmentir todas las circunstancias de la muerte y resurrección
de los dioses antiguos, como Attis, Adonis, Osiris, y reprochar a las
religiones paganas todas las vaguedades y oscuridades. De esta manera
Friedrich Nötscher por ejemplo, recalca la vaguedad de las representaciones
después de la muerte en Egipto y Próximo Oriente, y desvaloriza
hasta considerar figuras lingüísticas muchas de las representaciones
del Antiguo Testamento. Sin embargo, este enfoque provoca un empobrecimiento
de los símbolos. Aun cuando las religiones antiguas no bíblicas
contengan vaguedades reconocidas y contradicciones aparentes, presentan
la ventaja de transmitir un mundo rico de representaciones simbólicas
con respecto a la muerte, la resurrección y la vida post mortem;
imágenes arquetípicas que el alma del hombre moderno continúa
creando espontáneamente hasta el día de hoy. Además,
también se muestra una diferencia en los productos espontáneos
de lo consciente en relación ala enseñanza cristiana oficial,
puesto que en esta última el hombre permanece totalmente pasivo
frente al hecho de la resurrección; un puro acto de gracia de
Dios le devuelve su cuerpo. Por el contrario, en la tradición
alquímica, el adepto crea en la Obra (el trabajo alquímico)
su propio cuerpo de resurrección ya en vida, lo que por cierto
sólo se puede lograr por gracia de Dios; así como en otros
métodos de meditación orientales, los cuales deben servir
para crear interiormente un 'cuerpo diamantino' que sobrevivirá
a la muerte del cuerpo. El problema de la
muerte es ahora un campo en el cual se jugaba este proceso de compensación.
El cristianismo, con su acento en el espíritu, le ha prestado
poca atención al destino del cuerpo muerto y ha establecido,
sin reflexionar, el postulado dogmático de que el cuerpo, al
final del mundo es restablecido de alguna manera por Dios mediante un
milagro. Pero, tal como veremos en el material presentado en el primer
capítulo, el hombre 'pagano' arcaico ha pensado profundamente
acerca del significado del cuerpo y su destrucción en la muerte,
y ha sospechado en el cuerpo un 'secreto' relacionado con el destino
del alma después de la muerte. Los alquimistas también
intuyeron este 'secreto' en su prima materia o bien en un cuerpo
sutil que ellos intentaron examinar (más que la materia visible),
pues ellos pensaban que en este cuerpo sutil se escondía el elixir
de la vida y el secreto de la inmortalidad, e intentaban destilarlos
del cuerpo grosero material. Las investigaciones de Henri Corbins mostraron
que también en el Islam reina una situación semejante
a la del cristianismo. La pobreza de las ideas de los sunitas sobre
la resurrección también está compensada por las
ricas representaciones simbólicas de ciertos místicos
chiítas, quienes en general presentan similitudes de pensamiento
con la alquimia greco-egipcia y la gnosis. |
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