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La atención de los alquimistas al problema del cuerpo sutil se vincula frecuentemente, tal como veremos, con el ritual de la momificación religiosa y con la liturgia funeraria de los antiguos egipcios, pues siempre que el hombre se ve enfrentado a cuestiones enigmáticas, desconocidas, como el problema del origen del mundo, el nacimiento, la muerte, etc., su inconsciente crea modelos simbólicos 'míticos', es decir, modelos arquetípicos, que aparecen como proyectados al vacío; también naturalmente al secreto de la muerte. Esto símbolos (que son símbolos y no afirmaciones concretas) son los que consideraremos aquí.
Por lo demás se demostrará posteriormente que casi todos los símbolos que se manifiestan en los sueño de muerte analizados son imágenes que se manifiestan en los sueños de muerte analizados son imágenes que también aparecen en el transcurso del proceso de individuación (especialmente del mismo modo como se manifiestan en la segunda mitad de la vida). Tal como ha observado Edward Edinger, es como si este proceso se manifestara precipitádamente antes de la muerte, si no ha sido vivido conscientemente hasta ese momento. El proceso de individuación es también una preparación para la muerte. En principio, los sueños de individuación y los de la muerte no se pueden diferenciar en su simbolismo arquetípico.

En un magnífico artículo. DI. Lauf ha señalado esta similitud del simbolismo de la individuación con las interpretaciones míticas sobre la vida después de la muerte. Además, ha mostrado que en este simbolismo de la individuación con las interpretaciones míticas sobre la vida después del muerte. Además, ha mostrado que en este simbolismo aparecen actuando una y otra vez los mismo arquetipos-estructuras de la psique que conducen a representaciones simbólicas similares. Cita especialmente los siguientes temas: una separación de los elementos en analogía con los mitos de la creación, el tema del gran pasaje o del viaje, la travesía sobre las aguas o el paso por un puente con uno o dos acompañantes, una re-formación de la muerte en un cuerpo psíquico o posterior a la muerte, el peaje de las almas o un juicio, la vuelta a otro estado de existencia o finalmente (no en todas partes) la reencarnación. Tal como veremos, se pueden encontrar más temas y en diferente orden, lo cual no afecta en principio el sentido de lo que aquí apuntamos.

Además de lo tres aspectos temáticos mencionados, la psicología profunda, los sueños y la simbología alquímica, hay que añadir un cuarto, que (como es de esperar) es problemático: la cuestión de hasta qué punto se deben tener en cuenta el espiritismo, la investigación parapsicológica y la física moderna (en la medida en que esta última se refiera a la parapsicología y a la psicología profunda). La mezcla, tan difícil de discernir, entre la autenticidad y la fantasía en el espiritismo ha sido desalentadora para mí, a pesar de que no dudo de la veracidad de ciertos fenómenos parapsicológicos. Por ello me he decidido a limitarme a aludir sólo ocasionalmente al simbolismo arquetípico de estos fenómenos, sin discutir la cuestión de su 'realidad', pues sólo es evidente que la mayoría de los fenómenos parapsicológicos obedecen a un modelo arquetípico, el cual se puede entender y también interpretar psicológicamente. Por lo contrario, en este sentido no puedo valorar si en las sesiones espiritistas los muertos se presentan realmente o son sólo complejos de los participantes, o contenidos de lo inconsciente colectivo /esto último ocurre con mucha frecuencia). A pesar de que Emil Mattiesen, en su extensa obra Das persönliche Überleben de Todes, intentase rebatir definitivamente el significado animista de los fenómenos parapsicológicos (es decir, que se trata de los complejos o las particularidades anímicas de los participantes de la sesión), carecía en aquella época de los conocimientos que hoy tenemos de lo inconsciente, especialmente sobre lo inconsciente colectivo, de tal manera que en pare sus argumentos ya no corresponden a la realidad. Hoy ya tenemos conocimiento de que en lo inconsciente existe un 'saber', que Jung ha denominado 'saber absoluto', es decir que lo inconsciente puede saber cosas que nadie sabe conscientemente, con lo cual los indicios de identidad y las señales de 'espíritus' en las sesiones espiritistas pueden ser explicadas tanto como un producto de lo inconsciente colectivo de los participantes, como de la comunicación verdadera de un muerto. Sólo los fenómenos de materialización no son directamente tocados por este argumento. De todas maneras, yo 'creo' que en los sucesos parapsicológicos a veces se manifiestan muertos verdaderos, pero por el momento no logro 'comprobarlo' claramente.

Una situación similar se presenta en la interpretación de los sueños en que aparecen muertos. Más delante mencionaré alguno de éstos y lo interpretaré en el plano objetivo, como si se refiriese a la vida después de la muerte (no a la vida del soñante). Yo misma tuve algunos sueños, que Jung interpretó con este método, lo cual me sorprendió. Jung no dio ninguna explicación del porqué interpretó estos sueños en el plano objetivo, cuando solía interpretar la mayoría de las imágenes de los sueños de muertos en el plano subjetivo, es decir, los muertos como símbolos de contenidos anímicos del mismo soñador. Al mismo tiempo, una analista me pidió que estudiara con ella los sueños de una paciente. Se trataba de una joven que perdió a su prometido, un piloto, en un accidente de aviación. Casi cada noche soñaba con él, y la analista y yo interpretamos esta aparición del piloto en los sueños como la imagen de su animus proyectada en su prometido. Lo inconsciente parecía pretender que ella recogiese esta proyección para curarla poco a poco de la angustia provocada por la muerte o bien para separarla de su unión con el muerto. Pero con seis sueños no puede lograrlo y le dije a la analista que en estos sueños la aparición del piloto seguramente era la verdadera aparición del muerto, que la visitaba y consolaba en sus sueños. La analista, con una óptica poco racional, estaba indignada y pidió una consulta a Jung, a quien presentó toda la serie de sueños. Jung (que nada sabia de mi elección) no dudó en seleccionar los mismos seis sueños y los explicó en el plano objetivo. Creo que se puede 'sentir' si un sueño utiliza la imagen de un muerto como símbolo de algo interior o si lo representa 'realmente', pero es muy difícil establecer criterios generales válidos. Lo más idóneo, si la interpretación en el plano subjetivo no da resultado, a pesar de que el sueño sea especialmente numinoso, es intentar la interpretación en el plano objetivo. En este sentido queda un campo abierto para la investigación, y siguen pendientes cuestiones que hoy sólo pueden responderse hipotéticamente.
En esta misma problemática se incluye la pregunta sobre la posible existencia de un cuerpo sutil y, en conexión con ella, si hay una relación continua entre psique y el cuerpo, y entre el objeto de la psicología profunda y el de la física atómica actual.
Me pareció útil hacer mención de estas cuestiones al final del libro independientemente de lo provisional que pudiera resultar cualquier hipótesis referente a este tema. El lector que no aprecie esta hipótesis puede dejarlas de lado. Para mi son importantes porque se trata de las mismas ideas que perseguía la tradición alquímica: Es decir una visión del mundo que concibe la psique y la materia como una realidad, siendo la muerte sólo en parte una división de 'materia' y 'psique', si no esencialmente una transformación psicofísica.