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La atención
de los alquimistas al problema del cuerpo sutil se vincula frecuentemente,
tal como veremos, con el ritual de la momificación religiosa
y con la liturgia funeraria de los antiguos egipcios, pues siempre que
el hombre se ve enfrentado a cuestiones enigmáticas, desconocidas,
como el problema del origen del mundo, el nacimiento, la muerte, etc.,
su inconsciente crea modelos simbólicos 'míticos', es
decir, modelos arquetípicos, que aparecen como proyectados al
vacío; también naturalmente al secreto de la muerte. Esto
símbolos (que son símbolos y no afirmaciones concretas)
son los que consideraremos aquí. En un magnífico artículo. DI. Lauf ha señalado esta similitud del simbolismo de la individuación con las interpretaciones míticas sobre la vida después de la muerte. Además, ha mostrado que en este simbolismo de la individuación con las interpretaciones míticas sobre la vida después del muerte. Además, ha mostrado que en este simbolismo aparecen actuando una y otra vez los mismo arquetipos-estructuras de la psique que conducen a representaciones simbólicas similares. Cita especialmente los siguientes temas: una separación de los elementos en analogía con los mitos de la creación, el tema del gran pasaje o del viaje, la travesía sobre las aguas o el paso por un puente con uno o dos acompañantes, una re-formación de la muerte en un cuerpo psíquico o posterior a la muerte, el peaje de las almas o un juicio, la vuelta a otro estado de existencia o finalmente (no en todas partes) la reencarnación. Tal como veremos, se pueden encontrar más temas y en diferente orden, lo cual no afecta en principio el sentido de lo que aquí apuntamos. Además de lo tres aspectos temáticos mencionados, la psicología profunda, los sueños y la simbología alquímica, hay que añadir un cuarto, que (como es de esperar) es problemático: la cuestión de hasta qué punto se deben tener en cuenta el espiritismo, la investigación parapsicológica y la física moderna (en la medida en que esta última se refiera a la parapsicología y a la psicología profunda). La mezcla, tan difícil de discernir, entre la autenticidad y la fantasía en el espiritismo ha sido desalentadora para mí, a pesar de que no dudo de la veracidad de ciertos fenómenos parapsicológicos. Por ello me he decidido a limitarme a aludir sólo ocasionalmente al simbolismo arquetípico de estos fenómenos, sin discutir la cuestión de su 'realidad', pues sólo es evidente que la mayoría de los fenómenos parapsicológicos obedecen a un modelo arquetípico, el cual se puede entender y también interpretar psicológicamente. Por lo contrario, en este sentido no puedo valorar si en las sesiones espiritistas los muertos se presentan realmente o son sólo complejos de los participantes, o contenidos de lo inconsciente colectivo /esto último ocurre con mucha frecuencia). A pesar de que Emil Mattiesen, en su extensa obra Das persönliche Überleben de Todes, intentase rebatir definitivamente el significado animista de los fenómenos parapsicológicos (es decir, que se trata de los complejos o las particularidades anímicas de los participantes de la sesión), carecía en aquella época de los conocimientos que hoy tenemos de lo inconsciente, especialmente sobre lo inconsciente colectivo, de tal manera que en pare sus argumentos ya no corresponden a la realidad. Hoy ya tenemos conocimiento de que en lo inconsciente existe un 'saber', que Jung ha denominado 'saber absoluto', es decir que lo inconsciente puede saber cosas que nadie sabe conscientemente, con lo cual los indicios de identidad y las señales de 'espíritus' en las sesiones espiritistas pueden ser explicadas tanto como un producto de lo inconsciente colectivo de los participantes, como de la comunicación verdadera de un muerto. Sólo los fenómenos de materialización no son directamente tocados por este argumento. De todas maneras, yo 'creo' que en los sucesos parapsicológicos a veces se manifiestan muertos verdaderos, pero por el momento no logro 'comprobarlo' claramente. Una situación
similar se presenta en la interpretación de los sueños
en que aparecen muertos. Más delante mencionaré alguno
de éstos y lo interpretaré en el plano objetivo, como
si se refiriese a la vida después de la muerte (no a la vida
del soñante). Yo misma tuve algunos sueños, que Jung interpretó
con este método, lo cual me sorprendió. Jung no dio ninguna
explicación del porqué interpretó estos sueños
en el plano objetivo, cuando solía interpretar la mayoría
de las imágenes de los sueños de muertos en el plano subjetivo,
es decir, los muertos como símbolos de contenidos anímicos
del mismo soñador. Al mismo tiempo, una analista me pidió
que estudiara con ella los sueños de una paciente. Se trataba
de una joven que perdió a su prometido, un piloto, en un accidente
de aviación. Casi cada noche soñaba con él, y la
analista y yo interpretamos esta aparición del piloto en los
sueños como la imagen de su animus proyectada en su prometido.
Lo inconsciente parecía pretender que ella recogiese esta proyección
para curarla poco a poco de la angustia provocada por la muerte o bien
para separarla de su unión con el muerto. Pero con seis sueños
no puede lograrlo y le dije a la analista que en estos sueños
la aparición del piloto seguramente era la verdadera aparición
del muerto, que la visitaba y consolaba en sus sueños. La analista,
con una óptica poco racional, estaba indignada y pidió
una consulta a Jung, a quien presentó toda la serie de sueños.
Jung (que nada sabia de mi elección) no dudó en seleccionar
los mismos seis sueños y los explicó en el plano objetivo.
Creo que se puede 'sentir' si un sueño utiliza la imagen de un
muerto como símbolo de algo interior o si lo representa 'realmente',
pero es muy difícil establecer criterios generales válidos.
Lo más idóneo, si la interpretación en el plano
subjetivo no da resultado, a pesar de que el sueño sea especialmente
numinoso, es intentar la interpretación en el plano objetivo.
En este sentido queda un campo abierto para la investigación,
y siguen pendientes cuestiones que hoy sólo pueden responderse
hipotéticamente. |
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